Inscribirse a una prueba deportiva en la que tan sólo participan 30 mujeres, intimida un poquito más que las carreras populares en las que llevo participando 8 años.
Pero si te apuntas a un club de triatlón, y sigues una disciplina de entre 15-20 horas semanales de entrenamientos durante ya 9 meses, no es para ir a comprar el pan con la bici.
Alrededor del 1 de Febrero, llevada por el efecto grupo (mis compañer@s de club, que empezaron a inscribirse) y con el afán de subir en la distancia que hasta ahora había probado, me registré en el Wild Wolf Polar, modalidad short. Este "corto" en triatlón significa enfrentarse a las distancias de 950 m de natación, 40 km de bicicleta y 10km de carrera a pie. Una modalidad interesante (también por la hora de comienzo y recorrido en bici, me encantó dar la vuelta a la Casa de Campo por afuera) para una malísima nadadora como yo, puesto que rebaja en 550 m el tramo de natación de la modalidad olímpica.
Si bien opino que todas las distancias son respetables (desde un super-sprint a un ironman), y cada una tiene sus peculiaridades, para mí ya suponía este short un reto considerable.
El Cuerpo Técnico y junta directiva del club, propiciaron (cómo se lo curran!) que pasármos un magnífico fin de semana de compañerismo y triatlón intenso en la Casa de Campo: carpa a tutiplén montada como centro de operaciones ambos días en los que un elevado porcentaje de miembros del club participaban en diversas modalidades.
Domingo 30 de junio de 2013: tras una semana de llevar bastante a rajatabla el tapering (puesta a punto pre-competición), cuidando especialmente la hidratación desde los 3 ó 4 días anteriores (buenísima señal de ello es que el primer pipí de la mañana sea casi trasparente), me despierto con ese gusanito de inquietud en la tripa, antes de que sonara el despertador que estaba programado a las 6:15. Desayuno bien (pero sin pasarme) terminando esas 3 horas antes de la salida que sabiamente nos indica nuestro míster. Tengo preparados los "trastos" dentro del coche (este deporte, cómodo no es...), y llego a la Casa de Campo sobre las 7:45 (mi salida está programada a las 9:38). Voy encontrándome con algunos compañer@s, y veo cómo están ya saliendo muchos de los participantes en el Half, que empezaron a nadar a las 7:00 a.m. Sobrellevamos los nervios previos (siempre retumbando ese "Qué necesidad tengo yo..."), vamos pasando el material al box e intento mantener la cabeza organizada en un buen calentamiento y en controlar mi ansiedad frente al agua: después de participar hace 3 semanas en Ecotrimad, nadando en el embalse de Buitrago de Lozoya, con unas "divertidas" olitas provocadas por el viento (que dificultaban enormemente el poder respirar), una temperatura del agua 17º y exterior de 12º, hoy, el nada cristalino Lago de la Casa de Campo me ha de parecer una balsita.
Caliento trotando suave acompañada de Pepelu y Belén Roa, mientras vamos viendo pasar (enchufadísimos) a algunos compis del Half, ya en su trayecto de bici (gritos de ánimo para ellos).
Van pasando los minutos, y quiero ir a meterme en el lago, cosa que me calma bastante los nervios, evitando que la primera sensación con el agua sea la de competición.
La temperatura está estupenda (25º), y mientras doy unas brazadas (me quedo lejos de hacer un buen calentamiento, me conformo con unos 200 m porque el tiempo apremia) pienso si me decidiré o no a tirarme de cabeza cuando den el bocinazo.
Al salir del agua, nos retiramos del pantalán y nos mandan a la cámara de llamadas, esperando a que comiencen primero las salidas masculinas (hay 4 tandas). Anita (que durante las 2 últimas semanas ha sido mi fisio de puesta a punto -mil gracias!-, incluyendo lo que parece un aparatoso -pero efectivo- kinesio-taping de competición) se ha ofrecido a llevarme a pies en el segmento de natación. Me pesa en la conciencia, y creo que aún así no la podré seguir, y que es mejor que tire y no me lleve de rémora. Aparece María (con su siempre sonrisa) pocos minutos antes de que pasemos al pantalán, diciéndome que la tengo que ayudar en el agua (poca ayuda puedo ofrecer yo ahí...pero por moral que no quede).
Tengo claro que voy a dejar que pasen el resto de las chicas delante cuando den la salida, y luego ya me tiro yo 1 ó 2 segundos después; no tengo ninguna opción de salir del agua en buena posición, y al menos evito los manotazos iniciales. Suena la bocina de salida, cuento 1 y Maria y yo nos tiramos en paralelo. A los 10 segundos ya hemos perdido a Anita; intento (y consigo) mantener una respiración suave e ir visualizando la primera boya (que está tumbada). Voy viendo cómo Maria va todo el rato acompañando, llevamos prácticamente el mismo ritmo (de calle 1) "pachanguero" y tranquila, que llevamos a la barca cerquita (ja ja). Se me hace complicado ir viendo en todo momento las boyas; en este agua, no se ve ni dónde entra lamano (aunque yo ya tengo grabado a fuego -muchas veces de oírselo a mis entrenadores- que seguro que la mano izquierda se me queda muy corta, cerca de mi oreja). Hoy no es el día de mejorar la técnica; con aguantar la calma y salir del agua, será un paso más de confianza en el camino.
Antes de la 3ª boya, nos encontramos con algún gorro gris, de chico (lo cual, oye, pues anima pensando que mal de muchos....). Luego JC me cuenta que han tenido que sacar a un chico en barca del agua, y a otro tambanleándose cual embriagado total.
Sigo con Maria a mi izquierda, llegaremos. Al pasar por la última boya (quedarán unos 200-250m al pantalán) intento incrementar moderadamente el ritmo. María sale del agua ligeramente por delante de mí; me trabo un poco en la rampa de salida, pero ahora comienza el disfrute: a por la bici!
En lo alto de la cuesta antes de la primera curva a la derecha, veo una figura que está gritando a todo gritar ánimos, es Luis: el tío corre al lado de mi bici y me pica motivación diciendo que tengo delante a María (que no la veo ni de lejos). Sigo concentrada en pedalear todo lo bien que puedo, pero también en no petarme las piernas. Las manos se me han quedado pegajosas con el gel, horror, necesitaría agua (sólo agua) para intentar aliviarlas.
Una auténtica gozada pasar al lado de casa (por la rotonda del Zielo) y tener todo un carril de la Carretera de Castilla para nosotr@s. Chus y Alberto me han advertido antes de salir, que tengamos cuidado al volver a entrar en la Casa de Campo, que hay unos bolardos un poco traicioneros. Llego a este punto, pero los veo bien señalizados, y continúo camino a subir por primera vez Garabitas. Voy que si adelanto, que si me adelanta, otro triatleta, yo a lo mío. Prácticamente en la cima, antes de girar a la izquierda para bajar por el teleférico, encuentro a María en la cuneta, cambiando su rueda, y pendiente de darme ánimos, y para variar, sigue con su sonriiiiiiiiiiiiiisa incansable (es la pera!).
Por suerte, hay avituallamiento, y me cojo una botellita de agua: fantástico, para despegarme un poco del manillar y también para beber algo sin sabor pero refrescante. Para abajo concentrada, a por la 2ª vuelta, me siento sin ninguna molestia en mi rodilla izquierda, la cosa tiene muy buena pinta. Veo a JC sacando fotos antes de llegar al giro del Lago (santo esposo, estará pasando poco fresco...). De nuevo, los gritos de ánimo de los compañeros: vamos Yolaaaaaaaaaaaaaaanda, subidón otra vez, energía instantánea para acometer de nuevo la subida a Rodajos.
Hasta los policías y guarda civil que hay guardando el recorrido animan (un@s más efusivamente que otr@s), pero a todos les devuelvo agradecimiento con una sonrisa y un gracias.
Durante el 2º paso por la Carretera de Castilla, me acoplo lo más que me permite mi inexperiencia, y veo que voy pedaleando en torno a 45 kmh. Antes de la 2ª subida a Garabitas, me tomo una bombita de cafeína, como previsión de que no me pase factura el tramo de carrera a pie. Saco los pies de las zapatillas de bici, y me preparo para la 2ª transición: veamos cómo los últimos entrenamientos de esta transición han hecho efecto en esa sensación inconfundible de "patas de palo". Juum, la cosa pinta bien, en el primer kilómetro tengo mucho menos dormidos los dedos de los pies que en Ecotrimad. Aún hay sombra en el paseo de los plátanos. Escucho al cuerpo técnico (Marta y Andreu) animándome en las zancadas: vamos Yolandaaaaa, que se noteeeeeee (y claro que se nota! se notan el haber sufrido cada jueves en la pista de atletismo, y se nota esa hoja de entrenamientos que cada semana nos prepara Andreu, y que no consigo llegar a sus "máximos"). Realmente no sé cuánto efecto tiene la cafeína (no debería haberlo hecho, pero la pruebo hoy...), pero sí compruebo el efecto de por fín notar al míster orgulloso de mis zancadas. Voy adelantando unos cuantos puestos, y pasando algún que otro "muerto" (con todos mis respetos); chicos con calambres, que tienen que caminar, claro, puede ser que sean del half (la carrera doble de larga que la mía).
Un espectador en el camino nos dice: Anda, que hoy os estáis ganando bien la comida, ja ja.
Estoy flipando con las buenas sensaciones que tengo en las piernas (sólo noto muy ligeramente cargado el piramidal derecho); sigo cauta, sin estrujarme a tope, porque hoy, en este mi primer short, hay que llegar a meta. Las palabras del míster toda la semana han sido: Recordad, no es cuestión de distancia (todos estáis muy bien entrenados, y podéis con esta distancia y con mucho más de lo que pensáis), sino de ritmo.
En las 2 vueltas me encuentro varias veces con los compañer@s de rosa, y hay que sacar fuerzas para gritarles ánimos desde dentro de la mismísima carrera. Incluso hay que sacar fuerza para animar a las contrincantes de otros equipos a las que he adelantado: creo que tanta (o más) satisfacción da verles que me devuelven con una deportiva sonrisa de agradecimiento mis ánimos, como atravesar la meta.
Llega ese volátil pero intensísimo momento de atravesar la meta y JC está animando y haciendo la foto finish. La emoción es tal, que se me olvida detener el crono: compruebo luego en las clasificaciones que mi tiempo ha sido 2h 52min 36 segundos.
La sensación es embriagadora, esto es una droga: me siento la pequeña-gran reina de mi mundo.
Abrazos de felicitación con los compañeros, la sonrisa no se me desvanece ni un segundo, refrigerios varios y vuelta a casa con un saco de endorfinas cargadas.
Me merezco un par de días de DESCANSO TOTAL y a seguir sufriendo-disfrutando de este deporte.
Total Natac. Bici Carrera T1 T2
Lo mejor de todo, que al día siguiente me encuentro como una rosa (los colores del club, que se pegan por todas partes) , ni una molestia. Eso significa que el entrenamiento está muy bien hecho. Corolarios, no son difíciles de extraer:
1. Tengo que seguir perseverando (a pesar de mi frustración y un poquito de desesperación con los moderados avances) en la natación.
2. El haber reducido muchos kilómetros de carrera, me ha sido muuuuy beneficioso.
3. La bicicleta, pone fuerte; pero el trabajo de fuerza continuado en el gimnasio todo el año, lo es todo.
4. Tengo 5 minutaaaaaaaaazos en la T1 para acortarlos drásticamente.
5. Hay que intentar un triatlón en mar esta temporada: inscrita estoy ya para el 29 Septiembre en Gavá (Barcelona).
Y no puedo terminar sin los agradecimientos de rigor:
- A mi santo esposo, que es un indemnizado del triatlón por mis horas de decicación (al menos no he perdido mi alianza en el Lago...). Cada paso de superación en mis miedos, es bueno para los 2.
- A mis compañer@s, un poquito más especialmente a l@s de la calle 1 de la pisci, seguiremos con nuestras piernas y brazos de hierro intentándolo. También al presi, Pepelu, que hemos coincidido muchos jueves al mismo ritmo dando vueltas cual ratones a la pista de atletismo; siempre dispuesto para acompañar y estar pendiente de los más novat@s en las salidas de bici del finde.
- Y qué duda cabe: a Marta y Andreu, que mantienen la paciencia (santa paciencia!) con tod@s nosotr@s.
P.D.: He llevado en mi cabeza durante cada brazada, pedalada y zancada a mis amigas (muy especialmente a Estefanía -tú sabes bien por qué-) que pese a que no participan de mi locura, intentan comprender en la distancia mi afición.




Muchas felicidades superYolanda!!! me ha gustado eso de la pequeña gran reina de mi mundo jajaja y es que así debe ser!! has hecho todo fenomenal!! no lo dudes!! terminar con alegría y fuerzas los tris es lo que nos empuja a mejorar y a seguir en este mundillo y por supuesto nos motivan a buscar nuevos retos!
ResponderEliminarEl tema de la transiciones me dicen que hay que entrenarlo, también es mi tarea pendiente!! y ya sabes el truco, hay que seguir perseverando, poco a poco, día a día, entrenando y entrenado y buscando ese balance entre vida, entrenos y diversión.
Me ha encantado la crónica!!!
fuerte abrazo!!
bss
Tania
Por cierto, a por todas en Gavá y muy chulo el número de dorsal :-)
ResponderEliminarEnhorabuena Yolanda. Una crónica muy especial en la que reflejas el porqué de estar ahí en lo alto.
ResponderEliminarUn beso enorme y ahora toca disfrutar los días de vacaciones, relajarse, y a empezar otra vez-
Besos
Lale
Definitivamente lo tuyo es ir a juego con todo!
ResponderEliminarHas ido a juego en cada parte de la carrera y me has hecho sentir en cada parte de la misma.
Un abrazo!