domingo, 20 de enero de 2013

Semana de esquí en Baqueira.


Aún tengo recuerdos de las primeras veces que esquié: la primera, primerísima, estando en la universidad, hice peyas (probablemente fue una de las poquísimas veces, pero sí, las hice...) con un par de compañeros y subimos a Navacerrada. Ni forfait ni nada: subir un trocito de ladera y a deslizarse más mal que bien como se podía. También tengo especial recuerdo de un viaje que hice con 2 amigos (los Fernandos) a los Alpes franceses (Valthorens, en 3 Valles) estando aún de becaria: un poco "locura", puesto que yo sabía esquiar regular-poco, e intentar seguirles (eran un poco locatis) me ponía en dificultades.
En aquellos tiempos, una descubría músculos del cuerpo que no sabía ni que existían, por el dolor causado por una mala (malísima) técnica al esquiar.

Desde entonces, han mejorado muchas cosas: la compañía, los materiales, los textiles, las condiciones de las estaciones, la técnica (ahora pasando del carving tan de moda desde hace unos años, a un estilo casi de vuelta al alpino)... y la posibilidad de hacer espadas más largas y de calidad.
Sin embargo, mantengo diría prácticamente intacta la ilusión de aquellas primeras escapadas: cada Enero, el mejor aliciente para empezar el nuevo año es pensar en el gran disfrute que provoca la semanita de vacaciones invernal.

En esta ocasión no hemos tenido suerte con el tiempo: de 6 días de ski, sólo hemos visto el sol uno (el jueves), y el resto, venga a nevar y de nevar (no habíamos visto tal cantidad de nieve en Baqueira nunca, y llevamos creo unos 8 años repitiendo). Lo peor, cuando sube algo la temperatura y la nieve es húmeda y las pistas se ponen bastante impracticables. Pero bueno, el valle de Arán (incluso nublado, pero abarrotadísimo de nieve) es uno de los lugares que me aporta mayor paz y energía. Una semana entera dedicada a otro deporte, a desayunar y cenar de lujo, y sin obligaciones a parte de la de disfrutar... no se puede pedir más (bueno, sí, que hubiera hecho sol, pero nos habría dejado marcas a lo mapache...así que hay que ver el lado bueno).

Los extractos con los que me quedo de esta semana:

Reencontrarme con las clases de Juanma Paba (el monitor de la Escola de Baqueira, con el que repito por 4º año, todo un artista!).

Aquí queda testimonio gráfico de aventurarme por la nieve virgen: tengo que confesar que aún me queda mucho progreso por delante...

 Las siempre inigualables vistas de este Valle desde las pistas.
 



El familiar y acogedor hotel Montarto, especialmente disfrutar de su gastronomía  en el restaurante la Perdiu Blanca: desayuno buffet espectacular, y menús para una cena reconfortantemente deliciosa (con un servicio excelente).
  •  Las partidas de ping-pong (una es una profesional, y me llevo mis propias palas...) apres-ski con mi esposo.
  • El piano-bar post-cena, y la magia que tiene el escuchar el percutir de las teclas en directo, acompañados de un rico gin-tonic (G'Vine, los franceses haciendo gin tonic...), donde descubrimos al interesante pianista, un ingeniero de teleco (estamos en todas partes) que se ha doblegado a su lado creativo: músico y director de cine.

  • El extraordinario circuito Spa (me encanta el baño turco con aroma a eucalipto y cromoterapia) con el que han intentado renovar y poner el toque zen a la vieja construcción de los 70.
  • No todo es positivo, ni estando de vacaciones: el gran nevadón continuado de los primeros días, enterró nuestro coche bajo más de un metro de nieve. Después de una jornada (reducida) de ski, ponerse a cavar durante 3 horas para intentar moverlo, no es la mejor terapia de espalda. Pero de los errores es cuando más se aprende y de esta sacamos la lección aprendida: en función del parte meteorológico, gastarnos la pasta en el garaje.
  • Y esa inigualable sensación de deslizar (funciona especialmente bien el tarear internamente un vals para llevar el ritmo de baile) en la nieve. Ese pequeño punto moviéndose con nieve por la rodilla, soy yo: 

 Como siempre digo en la vuelta a casa, habrá que alimentar la rutina que comienza mañana con todos estos recuerdos y evocar las gratas sensaciones. Al fin y al cabo, la vuelta al trabajo es lo que nos permite estos deleites.
SED FELICES!

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