domingo, 6 de enero de 2013

Mi 8ª San Silvestre Vallecana

31-Diciembre-2012

















Un año más, pasé por la duda previa: ¿me apunto o no me apunto? 20 eurazos por correr en la mega-masificación, y por una camiseta más (que ya NO me caben en los cajones) que cuesta fabricar menos de 2 € en Vietnam (confiando que no exploten a algún niñ@), y cuyo color, en el caso del modelo femenino, despierta mis quejas: ¿por qué narices hay que poner otro color para las mujeres? Señor@s pensadores diseñadores: a las mujeres también nos gustan los colores cantosos para correr, dejénse por favor de intentar dulcificarlo todo en tonos pastel...
Al final, soy una romántica, y cómo iba a dejar pasar la tarde del último día del año pensando que entre los más de 40.000 corredores populares no estaría yo... Además (siempre hay algún objetivo por cumplir en el tintero) me quedaba la espinita de bajar de los 50 minutos (en el 2010, incluso al ladito de la liebre de 50 min, me quedé en 50' 15'') en esta prueba.
La jornada amaneció fría, y se mantuvo fría y gris (muy pastosa) durante todo el día (sin superar los 4ºC). En la mañana, salí a hacer el rodajito de 15 min de activación + 4 rectas progresivas que el día anterior no había hecho.
En torno a las 4 p.m. empieza la "gimkana": tengo la grandísima suerte de contar con el utillero con mayor paciencia del mundo, mi santo esposo (sí, aún nos suena un poco rara esta palabra), que me lleva a la salida, me va a recoger a la meta con la ropa calentita de cambio preparada y me trae de nuevo a casa. Este año, con la huelga de metro, tiene realmente difícil la tarea de encontrar un aparcamiento por las calles de Vallekas, y sin duda es el que sufre más el frío, esperando en la meta con la imposible tarea de verme llegar (vamos tod@s vestidos igual...) .
Me bajo del coche en la Castellana, viendo con ilusión las ya incipientes oleadas de corredores vestidos de naranja que cruzan por la zona del Bernabeu. Antes de que empiecen las colas, última pasadita por los baños (he estado hidratándome un poco tardíamente, y se nota...) y a moverse, que no hay quien espere parada aún 1 hora.
Me dirijo hacia Padre Damián para hacer el calentamiento de rigor; allí hay un autobús de algún club de atletismo, algún miembro de la clínica Menorca (son los que siempre ganan la popular, tienen un sistema de incentivos remunerado...) y se aprecia ya algún efluvio del tan característico olor a Reflex. Padre Damián arriba, Padre Damián abajo, doy 3 ó 4 vueltas, alguna para aprovechar ver la salida sin aún gente.
Y también para cruzarme a esa gente que se curra año tras año un original disfraz con el cual serán capaces de correr los 10km hasta llegar a Vallekas: ¿quién dice que en este país no hay gente original?
Pienso que a los españoles nos haría falta un poquito más de mantener esta ilusión, de mostrar nuestra capacidad de trabajo (que la tenemos, y mucha), nuestro talento y de que podemos conseguir salir de la no boyante situación que se vive, dejando aparcadas las quejas y sin esperar que sean otros los que nos saquen de la crisis.
Sigo con mi calentamiento: en las rectas de darle esos pequeños acelerones al corazón (para que esté preparado para lo que se avecina), oh cielos, me ataca la dobla visión, esa que de pascuas a ramos se me manifiesta por una afección vestibular en el oído medio; siempre suele ser por la tarde (tendrá algo que ver la luz, o que hoy hay muy bajas presiones?). Intento no rayarme mucho con la idea de que me pasaré los 10 km sin poder enfocar. Me encuentro con algun@s de mis excompar@s de Running Company, nos felicitamos el año.
Me voy dirigiendo caminando (a ver si así paro los tan molestos síntomas) hacia mi cajón de salida (con mi pulserita que acredita <50'), y allí coincido con Nuria R. y su marido, que intentaremos seguir a la liebre de 50. Por el camino tb me encuentro a Lale (anécdota, se ha dejado olvidados el chip y la pulserita en casa...).
Este año hay todo un cajón dedicado a las mujeres (60 min, y no es el último), un modo de promocionar el deporte, al que cada vez se enganchan más féminas.
Vaya, la liebre de 50 min es exactamente el mismo que el de hace 2 años (2010), y exactamente el mismo que el año pasado 2011, jajaja, el mismo que al pasar por Colón en el me dijo "oye, este año vas más retrasada..." (aclaro que el año pasado, 2011, la corrí más de tranqui, a causa de mi dichosa lesión y de salir escaldada en Aranjuez).
Se acuerda perfectamente de nosotras. Intercambiamos unas cordiales frases de estrategia con él: le comento "hay que sacarse tiempo de sobra, para las cuestas de Vallekas, y no dar el hachazo/sprint final cuando ya no quedan fuerzas en los últimos 500 m". Nos hacemos unas fotos con él, y me dice que este año lo conseguirmos (entrar en tiempo, se refiere), que me ve mejor preparada....jaja (no sé si es que lo notará en el blanco de los ojos).
Aunque yo este año llevo programado en mi Garmin el ser mi propia liebre, planificada la estrategia de ritmos en cada kilómetro, para intentar sacar en torno a 1 min de adelanto y poder llegar a meta por debajo de los 50. Me funcionó estupendamente en Aranjuez, hace un par de semanas.
Aquí, entre el personal, ya no se pasa frío (aunque aún queda media hora para salir); este año me he venido con una camiseta para "tirar" antes de la salida, aunque es la de la carrera Rompepiernas (en Rubielos Bajos, Cuenca), y me da pena desprenderme de ella, así que decido correr con ella atada a la cintura (lo cual no me gusta nada). Cambio de sitio el iPod que me acompañará durante la batalla, por temor a que se vaya moviendo con el trote.
Unos 10 minutos más tarde de la hora, pistoletazo de salida, tras escuchar las declaraciones de alguna atleta olímpica, la música de Adele cantada por un grupito en directo, y etc, etc. Comenzamos medio trotando, medio andando, en ese tan peculiar ando y me paro, hasta que pasamos por el arco de salida (un par de minutos después de los primeros): pongo el crono en marcha. Mejor empezar por delante de la liebre, que toca subir cuesta arriba Concha Espina, y pasar el apretado giro a la derecha (embudo total) para enfilar Serrano. Es imposible adelantar, paciencia, que hay muchos kilómetros por delante. Enseguidita me doy cuenta de que ni veo detrás a Nuria, ni al del globo de 50min.
El primer km lo paso en torno a 5' 20'' (era lo previsto...). Esta no es una carrera en la que se pueda mantener el ritmo nada fácilmente, hay que gastar energías contínuamente en pequeños cambios de ritmo para adelantar incluso donde no hay hueco, y también se practica la habilidad en mantenerse con los codos medio-armados para no sufrir las consecuencias de empujones que te desequilibren.
La marea naranja por Serrano es espectacular, y están marcados los puntos kilométricos cada 500m. Creo que paso el kilómetro 2 en un poquito más de 11 min (lo cual significa que ya he recuperado bastantes segunditos). Las pulsaciones se mantienen bastante bien (indudablemente mejor que hace 15 días en Aranjuez, donde iba a estrujar bastante más), y la visión doble no llega a serlo del todo, si bien, hago esfuerzos por no fijarme demasiado en el público, porque sé que eso me la incrementa. Pasamos la pequeña V (una cuestita de unos 200m) que hay hacia la mitad de Serrano, tengo que mantener en mi cabeza la idea de que Hoy Lo Consigo.
Mi Garmin me va indicando en casi todo el recorrido que voy algo más rápido que lo programado (hay unas cuantas ocasiones en que lo veo marcando en torno a 4'35''), lo cual es fantástico para dejarme algo más de margen para los últimos 2 kms.
Al terminar de pasar Colón y llegar a la puerta de Alcalá, hay otro grupito de música en directo, molaaaaaa. La gente anima un montón. El giro a la derecha para coger la c/ Alcalá y enfilar la Castellana se vuelve a estrechar por la acera central, hay que tener sumo cuidadín con no pisar y no ser pisada.
La diosa Cibeles, iluminada en los mismos colores que las camisetas, en naranja, una pasada total, moooooooola. Pasado el ecuador de la prueba, y seguimos caminito a Atocha. La luz del día nos ha abandonado. Hubiera sido una buena idea traer un led intermitente para colocar cercano a los pies (como veo lleva algún corredor); para marcar un poco el territorio, dada la escasísima distancia que nos llevamos los un@s entre l@s otr@s.
En Atocha, km 6, vuelve a haber un pequeñito repecho (Madrid, está muy distante de ser una ciudad plana), las pulsaciones se suben un poco; para compensar, hay un grupo de Gospel vestidos con el traje y los colores de la página web de Nike-San Silvestre Vallecana, de nuevo mooooola.
Ya estamos enfilando Avenida Ciudad de Barcelona, sin duda uno de los tramos donde mayor animación de público hay. Mi programación de tiempos sigue bien, bastante bien, aupa Yoli!
Me enfado un poco con un señor que me empuja en 2 ocasiones repetidas intentando adelantar, ahora cualquier gasto de fuerzas no molaaaaaaaa. Un poco más adelante, veo un corredor que cae, creo que por tropezar con el público, que en su afán de animar, a veces incurren en la inconsciencia.
3er paso controlado con alfombrilla de tiempos, el kilómetro 7.5, queda nada (menos de 500m) para pasar por debajo del puente de la M-30, donde Av. Ciudad de Barcelona se transforma en Av. de la Albufera. Es el punto clave donde cambia drásticamente el perfil de esta carrera, y donde se reciben también muchos ánimos.
Veo que tengo algo más de 11.5 minutos para completar los últimos 2 kilómetros, así que la cosa sigue yendo muy bien; no tengo que agobiarme con el ritmo que indudablemente se ralentiza bastante entre los kilómetros 8 y 9 (en ningún caso llego a bajar de 5'45''). Este kilómetro es el que más largo se hace (si, ya sé que todos miden lo mismo) de todo el recorrido. Una vez se gira a la derecha (abandonando la Av de la Albufera) por última vez, y paso por el kilómetro 9, el ánimo se me alimenta. Hay que aguantar, pero manteniendo la cabeza aún templada, puesto que un sólo kilómetro a más ritmo del debido, puede resultar darte un hachazo. Aquí las calles son mucho más estrechas, pero recordaba el año pasado algo más de espacio para poder apretar. El penúltimo giro a la izquierda, deben quedar unos 500 m (recuerdo perfectamente el punto donde la liebre, en el 2010, pegó el acelerón que me dejó en la estacada), y me quedan unos 3 min de margen, vamooooooooooos!.
No he mencionado, que desde justamente el paso por Atocha (kilómetro 6) noté una pequeña ampolla aparecer en el puente de mi pie derecho (otra pequeñez, pero reincidente), intento seguir pensando que no me molesta. Siiii, ya veo las luces que indican la Salida para los corredores sin dorsal (la ultima recta) y queda el último viraje de nuevo a la izquierda, eso sí, con cuesta arriba para echar el resto. Hay gente que en estos últimos metros, parece que no a corrido a sprint en su vida... quieren conseguir qué, ¿2 ó 3 segundos menos? Veo los relojes de la meta, intento apretar un poquitito, pero no hay espacio apenas para el sprint final (esa última bala que siempre hay que guardar), puesto que la meta está petadíiiiiisima de gente. Detengo mi reloj (o eso creo) y me parece ver en él 49' 24''. ¡Objetivo conseguido! Otro año que nos hemos ganado la cenita. Sigo caminando unos pasos más, antes de poder agacharme a quitarme el chip, y uppppps, veo que mi crono sigue contando, no lo paré bien, para poder mirarlo bien ahora que los sentidos vuelven a acompañarme plenamente (tendré que esperar a consultar la página de resultados, este año no llega el SMS).
Ahora me viene genial ponerme la camiseta que me acompañó a la cintura, para no coger frío mientras me encuentro con J.C. Le rescato de nuestro punto de encuentro (con más cara de frío el pobre que una pescadilla), y sin dilación, a intentar salir con el coche del barrio, antes de que se forme más atasco.
Crono oficial, consultado tras las Uvas (por cierto, no sé si los de la organización se han equivocado en mi categoría, ya estoy en los 40 tacos... ): 10k = 49' 32'' (curiosamente, exactamente el mismo tiempo que hice el 2 de Diciembre en la Akiles, Casa de Campo, con los sóleos mucho más cargados, eso sí).


Os deseo un FELIZ 2013, mantened las lesiones alejadas (haciendo un trabajo de entrenos con cabeza) y sobre todo Arriba las Ilusiones.














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