una travesía en un pantano. Por mí misma, creo que no se me ocurriría nunca nadar en un pantano sóla, por respeto a no conocer el entorno, posibles corrientes, etc. Sin embargo, el que te organicen un recorrido supervisado, con tu seguro incluído por si surgiera cualquier eventualidad, la lancha de la guardia civil escoltando, canoas acompañando y ambulancias disponibles, pone la cosa más apetecible. Si además, hay una modalidad para niños y principiantes nadadores, de 800m, ahí que piqué.
Podéis verme finalizando el recorrido y con una bonita píldora de humildad al ver como niños de menos de 8 años llegaban por delante. Mola!
La aventura estuvo acompañada de Macarena (quien inicialmente me había hablado de este evento), Andrea, Tania, y sus compañeras del club europeo de triatlón. Acaloradísimo domingo (llegamos a alcanzar 39º), en el que estuvo genial esta escapadita lejos del asfalto de Madrid.
Aunque la temperatura del agua (en torno a unos 24-25º) no lo requería, me hacía ilusión probar mi nuevo neopreno (uno sencillito para empezar, modelo Orca TRN) más allá de la piscina, y comprobar lo de la flotabilidad y eso de que se nada más rápido. Claro, que hay q pasar un ratito ajustándoselo lo suficientemente bien como para que no haga bolsas en la entrepierna. Como anécdota, que sepáis que para facilitar su puesta, se usa una bolsa de plástico en la extremidad que se introduce en este gomi-segunda-piel. También cumple otra función (que si bien no es su finalidad principal) y es para re-blanquecinas como yo, no quemarse en el agua.
Unos amables señores nos indican cuidadín, cuidadín en la llegada, puesto que podemos rasparnos con la orilla.
El resto de la jornada resulta de lo más ameno: vamos saliendo y replegándonos con las conocidas, unas fotos por aquí, otras por allá; disfrutar del entorno, y en especial expresar admiración explícita (gritos y vítores de bravo valientes) en la llegada de l@s valientes participantes en los 5000m, que como dije antes han salido 5600 efectivos.
Además, como siempre repito, la organización de eventos deportivos en pueblos fuera de Madrid, suele resultar de lo más agradeciedo: por 8 € de inscripción, a parte de la bolsa del nadador (licencia con seguro del día incluída) nos agasajan con sandía, melón, bebidas isotónicas y agua a la llegada; posteriormente hay paella para tod@s los participantes, y bebida a discrección.
Lo que no progresó, es que unas pocas habíamos metido la bici de carretera en el coche, con la intención de hacer unos kilómetros tras la natación (aprovechar eso de sesión doble); la bici se quedó cogiendo calorcito, porque hacia muuuuuuuucho calor para echarse a la carretera: no todo va a ser machacarse, que también hay que disfrutar: he de confesar, que es muy tentador además alegrarse la pestaña con los cuerpazos de los nadadores, cualquiera se pierde su llegada... Dejo una pequeña muestra para que os animéis a la próxima!
En resumen, una experiencia totalmente recomendable.
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