martes, 19 de junio de 2012

¿Por qué lo llaman Sprint?

Crónica de participación en mi primer triatlón modalidad Sprint: WinWolf, Polar Series, Madrid@Casa de Campo.
Sábado 16 de Junio. La tarde del viernes previo la paso con visita en el cardiólogo (todo O.K) y recogiendo el dorsal bajo un sol de justicia, que anticipa que sin duda no hará falta neopreno para el tramo de natación.
 
El nombre del evento, que han incluído en el esta vez algo de mejor calidad gorro de natación, acongoja un poco. Me toca un número de dorsal precioso, 3 sietes de la suerte.
La salida es a las 12:00 del mediodía: viva, vivaaaaaaaaa, por una vez no hay que madrugar para acceder 1 hora antes a los boxers. A cambio, sufriremos el calor del mediodía (casi 30ºC) y comeré a la hora casi de merendar.
Mi cuerpo o mente (que son parte de un mismo todo) parece que recuerdan la ansiedad con que afronté el tramo de natación ("solo" 300 m) hace 3 semanas en el anterior triatlon (modalidad super-sprint, ) y llevo desde entonces con una sensación casi contínua de palpitaciones.
Mis compañeras de entrenos me recuerdan lo de siempre: soy más que capaz de hacer esto y que me concentre en ¡disfrutar!.
El llevar esta idea y sus ánimos muy presentes, y el hecho de poder calentar un poquillo en el nada cristalina agua del Lago previamente a la salida, me vienen fenomenal.
Esta vez son 750 m de natación, las boyas se encuentran en el extremo opuesto del Lago. Sé que no soy Esther Williams, y que toda seguridad será el tramo que peor haga, pero voy diciendome internamente You Can. Previo al bocinazo de salida, tambaleándonos en el pantalán, intento quitarle otro poco de hierro al asunto y bromeo con mi compañera (desconocida) de al lado: "Bueno, si nos tienen que sacar los bomberos del agua, tampoco es mal plan..." Nos reímos.
Escuchamos: Triatletas (la inmensa mayoría de las locas que se apuntan a estas movidas pertenecen a algún club de triatlón, y aquí estoy yo de infliltrada....) están a las órdenes del Juez de Salida e incluso con mis tapones escucho el bocinazo: piiiiii al agua!. Dejo salir al resto para evitar los manotazos por las primeras posiciones, que ni de coña voy a poder mantener.
Voy enlazando brazadas de crawl, intentando mantener un ritmo continuado de respiración, y de cuando en cuando sacando la cabeza para ver si me desvío de la línea hacia la boya. Compruebo que voy quedándome entre las últimas; tiene su parte buena, la barca de salvamento viene cerca, así que voy bien resguardada. Bordeo la primera boya, y enseguidita (tan sólo separadas unos pocos metros) la 2ª, de vuelta hacia el pantalán. En un momento mientras tomo una pausa, en la zona cercana al embarcadero compruebo que hago pie: pues vaya chasco, aquí no hay manera de ahogarse....Nado unos metritos de espalda (poca cosa), por recuperar otro poco la respiración y enfrento el último tramo de natación.

Veo las boyas especiales tumbadas y alargadas que señalizan la llegada, como a unos 50m de mí: ahora puedo incrementar un poco el ritmo. Hay un señor bombero indicándonos la zona en la que podemos dejar de nadar y salir del pantalán. Miro el crono y "apenas" han sido 20 min, sin desde luego ir sobrada, pero sin la horrible sensación de angustia: BIEN!
 Empieza la transición hacia las partes que me resultan más fáciles: me dirigo a por la bici con cara de felicidad y escuchando los ánimos de JC, Macarena, Tania y Aymeé.
Primero coloco el casco de la bici, pongo calcetines, por un momento no encuentro las gafas de sol... (ays, se me pasó por la cabeza que las robaron... pero por suerte no), calzo las zapas de bici, y de camino a subir Garabitas (para los que no lo conozcáis el punto más alto de la Casa de Campo). Y vaya que si íbamos a subir Garabitas: el coñazo era que para completar los 23 km del segmento bici, 3 veces el mismo circuito!
El segmento de natación (en el que creo sólo tengo por detrás a unas 4 ó 5 chicas) me dejó super espaciada del resto del grupo. Aún así, en esta parte, siempre consigo adelantar unos cuantos puestos (la bici de carretera comparada con las participantes que usan MTB, hace mucho a favor...). Incómodo viento calentón de frente, que justo se nota más en los tramos de subida.
Estamos fuera del agua, y ya puedo hablar para dar gritos de ánimo y compañerismo a algún/a de l@s valientes que encuentro en el trayecto, porque aunque no estemos en los puestos de cabeza, hay que tener cierta valentía para apuntarse a un evento de estos. 
Especial mención para una señora que aguanta en soledad (con la calorina que está cayendo...) en la parte alta del recorrido en bici (donde normalmente no hay ni el tato animando) gritándonos ánimo a los espaciad@s ciclistas que pasábamos por allí. Es momento de creer en la buena voluntad de la humanidad por ello, y de olvidarse un rato de la dichosa Prima de Riesgo y los Rescates.
Las 2 veces que paso por cada vuelta del circuito en bici, escucho los gritos de ánimo de Macarena, Tania y Aymée: GRACIAS!
La 3ª subida a Garabitas me resulta especialmente cansina, me lo tomo con calma y rebajo el ritmo en la última vuelta (lo contrario a lo que supongo dice la teoría de ir de menos a más) para no sobrecargar demasiado las piernas, que aún quedan 5k en el tramo de carrera a pie. Me aflojo los velcros de las zapas, que llega la última transición, bajo de la bici, y me dispongo a comprobar cuánto de pata de palo siento en las piernas (el trabajo muscular en la bici es fundamentalmente de cuádriceps, y para correr hace falta movilizar la parte trasera, isquiotibiales, que se quedaron sin protagonismo).

Cambio a las zapas de running, cambio casco de bici por gorrita para protegerme del Lorenzo (son cerca de las 2 de la tarde!), volteo el dorsal hacia el frente, y vamos por el "último" esfuerzo.
La sensación al comenzar a correr, pues lo esperado: comparado con el ritmo al que el fin de semana pasado corrí la Carrera de la Mujer de Vitoria, un asquito... Pero no hay que comparar lo incomparable, llevo entre pecho y espalda 1h 25' de fiesta previa. El aquarius que tomé en la bici me dejó la boca dulzona, así que en esta ocasión no desperdicio el avituallamiento de agua de la organización. Sigo escuchando los ánimos de mis chicas, e incluso contagian a un desconocido que me increpa: "Vamos, Yoli, que vas fenomenal!" (a lo que pienso, ya quisiera yo....).
Intento mantener (pese al cansancio y al calorazo) la sonrisa y el ánimo. Aún tengo algo de fuerzas para seguir dando ánimos a otras participantes que leo pertenecen a clubs de la zona: vamos "Las Rozas", ánimo "Boadilla", vamos que no queda nada... a otra compi que veo sufriendo por el flato. Aunque las salidas masculinas tuvieron lugar 6 minutos antes que la mía, también voy pasando a algún que otro hombre (y no todos mayores que yo). Aprieto el ritmo en el último kilómetro, aunque aún guardando esa última bala (siempre recuerdo esa expresión de mi ex-entrenador Javier) para el último sprint. Adelanto a una compañera de Tania del club Europeo de triatlón, a la vez que le doy ánimo para la llegada. Y por fin soy FINISHER!

Datos oficiales del crono (puesto que salí en la última serie a las 12:06): tiempo total = 1h 50' 11''. 
Ilusa de mí, había fantaseado con la idea de rondar un tiempo entre 1 h 30' - 1h 45'', lo que hace la ignorancia de no haber pasado la experiencia en esta distancia antes.
Por tramos, la frialdad de los números:

750m swim = 19' 56''
23km bike = 1h 01' 08''
5km run = 25' 05''

Puesto 572 de un total de 675 partipantes (en estos triatlones populares no dan las clasificaciones por categorías, sino ambos sexos y edades en el mismo saco), y 8ª (de 19) mujer en Veteranas-1.

Por sensaciones: la emoción de haberlo conseguido, la reflexión de por qué demonios llaman "sprint" a semejantes distancias en las que se está muy lejos de poder ir realmente esprintando, el balance de que sin duda es lo más duro en lo que deportivamente participé hasta ahora; y lo mejor de todo, que mis palpitaciones se han evaporado!.

Próxima cita para seguir trabajando mi fobia al nado en aguas abiertas (si no quieres arroz, 2 tazas): domingo 24 de Junio, travesía de 800 m en el pantano del Burguillo (Ávila), donde espero poder utilizar el neopreno.
Próxima cita con un tri: volveré a la modalidad super-sprint con el Triatlon de la Mujer (sí, de nuevo en la Casa de Campo, aunque tengo esperanzas de probar algún otro tri en otro destino, me encantaría el mar...), sábado 14 de Julio.
¡SED FELICES, y DISFRUTAD del DEPORTE!

4 comentarios:

  1. Enhorabuena Yoli!! lo has hecho fenomenal!!! y tienes toda la razón, la sección de bici al final resulta cansina!! y tras eso siempre golpea el viento al final de Garabitas y luego bajando hacia el lago lo mismo! y me ha gusta eso de porqué lo llaman sprint jeje estoy de acuerdo!
    A seguir entrenando y a por más tris!
    bss
    Tania

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  2. Yoli, he llegado aquí a través del blog de Tania... Me ha gustado mucho tu crónica, felicidades!!! Lo importante, como siempre digo es disfrutar, por encima de marcas, así que a seguir igual.

    Eso sí, no estoy para nada de acuerdo con lo de que por qué lo llaman sprint, yo en estas distancias siempre voy a lo máximo que puedo ir... Ya verás que tal y como vayas evolucionando en las distancias, te darás cuenta de que sí que son sprints.

    Un abrazo!

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  3. Enhorabuena Yolanda, yo también he llegado desde el blog de Tania :D
    Muy buena la crónica. Estoy contigo que eso de Tri sprint es para los pocos que pueden ir a full durante todo el circuito.
    Yo los encuentro un poco estresantes, pero en general me encanta este deporte.
    Ánimos para los próximos retos

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  4. Enhorabuena, me alegro de que las palpitaciones se hayan quedado en el "fondo del lago". Suerte este domingo. En nada leo tus pinitos en agua salada, seguro. Besos

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