La ocasión era aún más especial que cada escapada que hacemos del grupo, puesto que había un motivo realmente emocionante: íbamos a dedicársela a nuestra compañera Pepa M, que ha sido protagonista en primera persona durante este año de la causa que promueve este circuito de las Carreras de la Mujer.
Nuestra Rosita nos había diseñado unos bonitos y funcionales carteles pegatina con el lema: VA POR TI, PEPA, acompañado del lacito rosa de rigor.
Después de la maratoniana jornada del sábado (porque claro, esto del turismo deportivo no conlleva sólo la carrerita de marras, sino patearse la ciudad correspondiente de pe a pa), en la que hicimos la visita guíada por la Catedral (vieja) de Santa María, recorrimos todo el cogollo principal de la ciudad, alegramos el paladar con la comida del grupo (19 personas) en el tan buenamente restaurante gestionado por Pepa Gym, recogimos nuestros dorsales, seguimos callejeando en busca del descubrimiento de los murales pintados en fachadas del casco antiguo entorno a las calles (Kalea) que llevan por nombre los principales oficios, y dar buena cuenta de unos cuantos pintxos y zuritos (¿lo véis?, este es un deporte de fondo...), me retiro temprano a intentar descansar para el domingo: preparación de los aperos para mañana, unos estiramientos suaves, y a dormir. Además del entrañable motivo, me he propuesto rebajar mi mejor marca personal en 5K, que hasta ahora se encuentra en 24'18'', el año pasado en Gijón. Tengo la especial habilidad de meterme auto-presión (hay otra gente que lo ve como reto motivador) con los objetivos: esta vez quiero bajar todo lo que pueda de 24 minutos. Para ello he estado hinchándome a series de potencia aeróbica, incluídos miles a ritmo de 4'30''.
Amanece el domingo totalmente nublado, con buena temperatura que irá subiendo según la previsión; hace un poquillo de viento, y no me atrevo a irme en tirantes (cosa de la que luego en la carrera, me arrempentiré).
Tras controlarme en el desayuno (que ya sé lo que es pasarse en el buffet, y luego pagarlo en carrera), vamos bajando al punto de encuentro, ya con nuestro dorsal enganchado y nuestro dorsal lema especial pegado al frente. Pepa M. descubre la sorpresa, y aguantamos el tipo, aunque la emoción está a flor de piel.Salimos trotando (para cumplir con el calentamiento previo) hacia Mendizorrotza, adelantándonos Andrea, Lale, la liebre Carlos (Rosita le ha convencido al pobre para que me lleve hacia mi objetivo de marca...) que va renqueando diciendo "Seguro que no me van a decir nada, entre tanta Maruja?" y la moi. Unos progresivos para acelerar el corazón, y a intentar colocarse delante, con las elite (pero no fijándome en su ritmo al principio)
Antes de la salida, habla la embajadora de la edición: una mujer local (super jóven) que también ha sido diagnosticada este año: se me sube el nudo a la garganta para acompañar a las pulsaciones que ya están más altas de la cuenta en la cuenta atrás. Suena Highway to Hell, 10,9 ... 3, 2, 1!
Quedo con la liebre en que me coje por la izquierda, en cuanto pasemos la marabunta inicial de salida.
En los primeros metros cuesta revolucionar el corazón, aunque la sensación de sequedad en la boca no es tan fuerte como otras ocasiones. Llevo mi ordenador de muñeca para marcar el ritmo ideal que debo intentar cumplir en cada kilómetro. Al pasar el km 1, la cosa no va mal, entorno a los 4' 45''. Estreno mi playlist de running, diseñada para motivar en el ritmo, aunque enseguida me dejo un auricular fuera para escuchar las indicaciones de mi liebre personal (vaya lujazo, vaya lujazo!). He de decir, que los piropos el público se los van lanzando a él: guapa la de blanco... esa liebre, etc, etc. Pasamos km 2 en 9'30'', e intento no obsesionarme con los tiempos, pero si ir echando un ojo a las pulsaciones y al ritmo. Pasado el km 3 (ya voy sufriendo un poquito por calor) hay una pequeña cuesta, muy corta, unos 20m, pero bastante inclinada (maldición, se suponía esta carrera era totalmente llana...). La liebre se me pone justo delante para quitarme el aire (ni que estuviera haciendo lo que en ciclismo se denomina drafting, ir a rueda) y me va dando las indicaciones que tantas otras veces he ido dando yo a mis compañeras (se cambian los papeles): Acorta la zancada para subir, Ahora recuperamos en la bajada, Alarga la zancada, Respira profundo ...
Vemos el km 4, pienso en el AÚPA (como dicen los de aquí), que sólo queda el último: intentemos ir a 4'30''. Ese pequeño incremento de velocidad (10 seg menos en un kilómetro), que le parecerá insignificante a todo aquel que no tenga experiencia, puede llegar a producir el efecto de "pinchar" en los últimos metros.
5 k = 23' 19'', puesto 44 absoluta, y puesto 18 en la categoría Veteranas A (parece que estoy abonada al puesto 17 ó 18).
Aún no ha terminado la fiesta: quiero entrar acompañando a Pepa en su carrera, que en principio la iba a hacer andando, pero la muy valiente se ha atrevido a correr. Vamos recopilando al grupo de las chicas que van llegando a meta: Andrea, Carmela, Lale, Patri y Pepa Gym, Aurora, Conchi saltamos de nuevo al paseo central de llegada cuales espontáneas, y conjuntamente con Carmen que viene acompañando durante todo el recorrido a la campeona, entramos agarradas y gritando todas a una: "Pepa, Pepa, Pepa" para que el público nos acompañe en los vítores. Os aseguro que hemos llamado la atención de los locales. Aquí está la foto más emotiva del fin de semana: Va por ti, Pepa!
Pepa es un ejemplo de que se puede luchar y ganar, una motivación para todas las mujeres, en especial para las corredoras. Y no quiero olvidarme, como decía Nuria, del marido más cariñoso que se puede tener, Gabriel, sois una pareja EXCEPCIONAL, siempre nos hacéis reir.
Un par de links donde se puede intentar buscarnos:
Fotos del Correo y un vídeo super especial.
Aún nos quedaba alguna emoción más: nos llevamos en el grupo el 1er premio a matrimonios, siiiiiiiiiiiiii, Speedy González.
Y mi foto particular con Martín Fiz, alavés de élite. Fines de semana tan en compañía de lujo, no se tienen todos los días: gracias a tod@s los que han venito, también nos hemos acordado de las que no han podido venir, y gracias especialmente a la anfitriona alavesa, a la que le robo la frase: El camino es siempre el mismo, lo que lo hace especial es cómo lo transitas y con quienes lo compartes. Me hacéis enfrentar a la realidad mucho más agradablemente.
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