La semana pasada, mientras estaba en la mesa de masaje de uno de los fisios a los que visito, y me estaba descargando la espalda, surgió la pregunta: "¿Por qué corres?".Podría parecer una pregunta hecha por alguien con perspectiva lejana al running, pero no, en este caso el fisio-osteópeta es también corredor, aunque no esclavo de las zapatillas.
Mientras mis contracturas iban ablandándose, le relaté unos cuantas razones que brotaban a voz de pronto de mi cabecita, las cuales le parecieron bastante interesantes. Al final de la sesión me instó a que las escribiera en un folio en blanco, y que las echara un ojo de vez en cuando. Este es ese folio en blanco (aunque electrónico) que recoge los principales motivos por los que estoy enganchada a esta droga:
- Para sentirme en forma: mantener las piernas y el corazón (y resto del cuerpo) bien engranados.
- Por afán de superación personal: hay poquitos otros aspectos en los que el logro alcanzado dependa exclusivamente de mí.
- Para alejarme durante un rato del resto de la vida y respirar.
- Porque es una perfecto estimulante de las endorfinas, esas hormonas del bienestar a las que somos adict@s.
- Porque comparto esta afición con gente estupenda: el ser humano es un ser social, que necesita un grupo en el que sentirse cohexionado alrededor de algo que nos produce pasión, pero también para intercambiar el resto de circunstancias que nos acontecen.
- Porque tras un rodaje largo, un farlek o unas series, el tomarse una cañita con unas patatas fritas sabe a gloria.
- Porque me ayuda a eliminar toxinas tanto físicas como psicológicas.
- Porque entrena la tolerancia al dolor/sufrimiento, el espíritu de sacrificio pero también la recompensa del esfuerzo.
- Porque me siento comprendida cuando hablamos de bajar de X min/km, de este o aquel dolorcillo, de cuál es el estiramiento más eficaz para este o aquel músculo, o cuál va a ser la próxima carrera en la que apuntarnos.
- Porque tras participar en una carrera popular, vuelvo a casa con las pilas cargadas.
- Porque es una buena excusa para viajar a alguna ciudad que aún no conozco.
- Porque me encanta combinar tejidos técnicos de colores vivos en el material deportivo: soy una fashion victim (y por cierto, odio los colores pastel destinados generalmente a la mujer)
- Y hablando de mujer: porque puedo demostrar que a las mujeres se nos da bien el deporte: sólo es cuestión de práctica. Me congratula cruzarme cada vez con más y más mujeres de toda tipología y edad que se calzan unas mallas y unas zapatillas.
A l@s que compartáis esta pasión, seguramente se os ocurra alguna más. Os animo a que elijáis vuestro decálogo (aunque a mí me salieron alguna razón más de 10) personal, y que le volváis a echar un ojo, especialmente en aquellos momentos en los que nos sucede el decaimiento, o cuando nos hacemos demasiado exclavos de lo que debe ser una afición para el disfrute (y no para imponernos otra obligación que cargarse a los hombros).
Os dejo con la
recomendación de un par de títulos donde no se tratan técnicas de entrenamiento, sino principalmente sensaciones de corredores: De que hablo cuando hablo de Correr (Murakami) y La Pasión de Correr.
¡FELIZ NAVIDAD! y enseguidita nos cruzaremos calzándonos las zapatillas para aligerar los turrones y las comilonas típicas de estas fechas.

Lo suscribo "talmente", por ahora no se me ocurre nada más que añadir a tu "folio en blanco".
ResponderEliminarBueno, quizá por sentir algo tan natural como el aire en la cara, o tan físico como la sensación de velocidad.
Tu decálogo es bastante completo!
ResponderEliminarA seguir disfrutando de cada uno de ellos!