A veces, nos hemos creado una imagen, a lo largo de los años, que nos aleja de una verdadera libertad, haciéndonos esclavos, incluso con los ocios que se suponen nos encantan y hemos elegido “libremente” (paradojas).
Esta entrada es fruto de lo vivido en primera persona, mi relación con el deporte, en particular con el triatlón, el último año 2022 (pero también fruto de los anteriores, todo es un proceso de transformación en la vida), que tantas cosas buenas me ha aportado, pero también hay que saber ver las no tan buenas.
Es un largo proceso de reflexión (meses) desde la 3a fractura por stress en mis pies: primero la negación: “esto no me puede pasar a mí, que tengo precaución con lo que hago y con cómo lo hago, no puede ser….”; “yo que no soy ninguna cabeza loca”; “por qué a mí…” y otras tantas primeros pensamientos y preguntas improductivas.
Querid@s, pues hasta llegar a la fase de aceptación de que evidentemente algo he estado haciendo no tan bien (y reconocer mis errores), he experimentado una estupenda montaña descendente de frustración, tristeza e incluso ira.
Mencionar, que este libro (que aún estoy digiriendo, y nada sencillo de llevar a la práctica lo que explica, más difícil que terminar un Ironman, de lejoooos), me ha ayudado en el proceso:
(Claro, que hay que estar preparado para una lectura así, puede sonarte a chuflas dependiendo del proceso vital en el que te encuentres)
Ya desde el verano pasado (julio-agosto 2022), al volver de Hawai (y lo que suponía había sido un sueño cumplido) sentí desgana, hastío, malestares varios (incrementados mis “dolores” habituales aquí y allá): era un claro síndrome de Burn-out (lo que viene siendo estar quemada) que no supe identificar correctamente, que achaqué al calorazo que hizo en 2022, y también al conocido cuadro del objetivo-cumplido , (https://www.infobae.com/educacion/2021/07/19/la-insatisfaccion-constante-de-cumplir-nuestros-objetivos/). A pesar de todo, como yo siempre “cumplo” con mis programaciones y deberes (ojo a la germánica), seguí entrenando de cara al Half Ibiza (finales Octubre 2022). Descansé de correr 2 semanas a principios de Noviembre, como pautaban los jefes. Y muy “tranquilamente”, en Diciembre vuelvo a seguir mi programación habitual de entrenamientos para triatlón y fuerza, siempre pautada por profesionales bien acreditados y con amplia experiencia en el área (no soy de hacer las cosas “a mi bola”).
Así como a finales de febrero, comienzos de marzo, mis ganas de entrenar estaban bajo mínimos; curiosamente coincidiendo con la semana que todos los años me escapo a entrenar triatlón durante el primer cuatrimestre del año (semana que me apasiona); lo achaco a estar quizá comenzando a transitar esta etapa de las mujeres llamada climaterio/menopausia, aunque mis analíticas están en parámetros normales (digo normales, según las revisiones habituales “clásicas” del Sistema de salud normal: ginecología, revisión anual general, mi regular prueba de esfuerzo, etc).
Coincidiendo a tan sólo 4 días antes de volar hacia Mallorca para una semana de entrenamientos por parajes maravillosos, al salir a trotar escasos 45', noto (me resulta taaaan familiar, aunque de menor intensidad) ese dolor en mi pie izquierdo esta vez, que anuncia edema óseo (mucho más leve, eso sí, esta vez). Resonancia magnética al día siguiente que lo ratifica, y ale, al hoyo otra vez. Semanas de parón de carrera, ir todos los días a poner magnetoterapia (lo único que parece ayudar, según la práctica clínica, a regenerar hueso),
sentir dolor de TODO el cuerpo ante el parón de mi actividad de ejercicio habitual, y por supuesto bajonazo emocional, frustración, desgana por todo… (si ya sé, es sólo recuperarse de una lesión otra vez, no un gran drama en comparación con mil vicisitudes que vienen en la vida a veces; y justamente también pensar en eso no hacía sentirme mejor)
La auto-pregunta encima de la mesa (más bien, dentro de mi cabecita) es: ¿seguir empeñándome en hacer triatlón? ¿por qué? ¿para qué? ¿Estoy haciendo las cosas bien? ¿Tropezar otra vez con la misma Piedra? Y otras que compañan: ¿Vendo todo mi material deportivo? Esto me hace esclava, y cualquier esclavitud te aleja de la Libertad y del bienestar profundo. Dejo pasar las semanas de recuperación, aguantando el bajón, sin tomar decisiones. Dicen que las decisiones no hay que tomarlas ni en períodos de bajón, ni de euforia, cuando estamos atrapados emocionalmente.
La recuperación de una lesión te expone a un proceso de paciencia, aceptación, tolerancia a la frutración, miedos …. Lo que pasa más tiempo en “curarse”, en mi experiencia es olvidarte de observar si tienes molestias o dolor, es decir desasociar tu cerebro del sistema nervioso central, el cual lógicamente está más sensible en el proceso de recuperación de la lesión.
En Mayo, tras escaparme a “respirar” y airearme unos días a Formentera,
aún en ese proceso físico-mental (es que lo uno sin lo otro, no va) de desgana, decido buscar consulta con alguien de PNI Psico Neuro Inmunología (tema sobre el que llevo tiempo escuchando, como de tantos otros relacionados con una salud más integrativa; los podcast mientras hago fuerza) y consigo el nombre en Madrid de Alvaro Otero (directamente suministrado por la Dra Sari Arponen, a la que llevo años leyendo y siguiendo) @otero_campos en IG.
Le cuento todo el rollo de mi caso, y para no aburrir mucho, salgo de su consulta un tanto “descolocada” (lo que sucede en cualquier cambio) y también avergonzada por no haber sabido leerme mejor antes, pero bueno, no sabes lo que no sabes, hasta que alguien te enseña (si es que quieres dejarte enseñar). Su diagnóstico es que ve claros indicios de un nivel alto de stress oxidativo en mi cuerpo, seguramente provocado por someterle a una demanda física constante (sin descansos) y a una nutrición no suficiente (sí, yo que se supone "cuido" la nutrición) para alimentar mis células de forma adecuada a la práctica de un deporte que básicamente es catabolizante (aunque yo no perdía peso): la frase “se rompes tus pies, para forzarte a que pararte, y que no se rompa tu cuerpo entero o algo peor” me dejó en cierto shock, al igual de que “tienes tu sistema immune frito” (al estar contínuamente generando cortisol, endorfinas, dopaminas y otras “auto-drogas”, no te enteras del dolor). Pasa lo mismo con las situaciones de stress, ¿cuándo le dan los infartos a la gente? Al parar. Y no, no pierdes peso, pero destruyes masa ósea, que es peor. El síndrome de Burn-out que mencioné antes, es otra señal muy clara a la que tendría que haber atendido mejor y antes: si no tienes ganas (y esto va en la línea de las frasecitas motivacionales de las redes y sociedad que a veces flaco favor nos hacen: No pain No Gain, Entrena sin ganas, vence a tu pereza , Siempre duele algo a nuestra edad, y otras tantas) haz caso a tu cuerpo (claro, para eso primero, tienes que saber escucharle, algo no tan sencillo); si no te apetece entrenar un día con intensidad, es por algo. Todo, todo, sale por algo, si no es antes es después. Atender a las señales que te manda tu cuerpo, debería ser el primer entrenamiento en el que instruirnos:
- si tienes dolor, cualquiera, NO, no es normal; el dolor te está avisando de que hagas alguna acción de cambio
- si duermes mal, NO, no es normal
- si estás en estados irascibles, o apáticos, o ambos, NO, no es normal
- si lo único que crees te aporta "calma" (falsa) es el deporte, NO, no es normal
- si tienes alguna afección en piel, como por ejemplo eccemas, no, NO es normal
- si te salen calenturas después de competir, NO, no es normal
- si te comerías hasta las esquinas, o lo contrario, NO, no es normal
- si tienes transtornos hormonales, NO, no es normal
- vivir con ansiedad contínua, NO, no es normal
- si no sabes estar sólo, sin hacer nada, NO, no es normal
....
En cualquier problema de salud, nunca es un único factor el responsable, casi todas los temas de salud son multifactoriales, y por ello complejos, dependiendo del contexto personal y de tus circunstancias.
La estrategia que me propone el especialista en PNI (también nutricionista, fisioterapeuta y osteópata, es decir, ya avala un perfil de buscar una globalidad), es seguir un período (aprox 2 meses) de regeneración antioxidativa (suplementos, antioxidants, probióticos), junto con una periodización cíclica de qué comer cada día según el tipo de entrenamiento que haga (primando hidratos sólo en la comida previa a entrenamientos intensos; el resto buena proteína y buenas grasas), eliminar los procesados, esto incluye cereales (TODOS), el azúcar (entender que Hidratos de Carbono hay en muchos más alimentos que pastas, panes, etc), y minimizar otros alimentos (legumbres; lácteos à estos sigo con ellos, a esta parte no he hecho caso, probando primero eliminar el resto) y día/s de descanso obligatorios cada semana.
Lo que más he cambiado han sido mis desayunos, y también mayor aporte de proteína en el resto de comidas (creo que claramente me estaba quedando MUY corta):
Pero bueno, esta entrada no es tanto explicar cuál parece haber sido los cambios en particular por PNI, y en particular para mi persona (recuerda, cada persona y su contexto es INDIVIDUAL); ni los que hice años pasados, focalizándome en fuerza, fuerza, fuerza (llevada por un professional especialista en la rehabilitación de lesiones deportivas) y en cómo ejecutarla. Estos detalles son más bien anecdóticos. Ahora creo haberme dado cuenta de que te puedes empeñar en querer estar fuerte por "afuera", que si no estás fuerte también por dentro (es decir, BIEN alimentado en sentido amplio), sigues teniendo eslabones débiles.
Todo este rollo es más bien (porque estoy viendo un proceso similar en otr@s conocid@s de mi alrededor) para argumentar:
OJITO con la adicción a las aficiones, porque tengo este objetivo que cumplir, esta prueba que quiero terminar, esta marca que quiero bajar, o simplemente porque uso el deporte como catalizador del stress que produce la vida "cotidiana" occidental . Más globalmente, ojito con cualquier otro ámbito de tu vida en el que identifiques fuertemente tu valía (esto en psicología se llama falsa autoestima, autoestima basada en autoeficacia, es decir, basar tu valor en lo “eficaz” que eres en cierto ámbito, en lugar de reconocer tu valía por el hecho genuíno de que vales por el mero y auténtico hecho de ser TÚ);
Así que esto lo puedes extrapolar a cualquier otra identificación que hagas sobre la valía de tu persona: sereficaz en tu trabajo, conseguir este o otro puesto, demostrar tu autodeterminación, ser amnegado/a padre/madre, o cualquier otro proyecto personal o professional que te haga estar “muy ocupado” y orientado a cumplir metas y objetivos. Porque al estar muy ocupado, a veces resulta que lo que estamos haciendo es huir de nuestro interior, de conectar con nosotros mismos y de escucharnos; porque, a veces, hay cosas que no nos gusta escuchar, conflictos bajo la alfombra por resolver, y porque NO sabemos estar con nosotros mismos en calma, parados.
No digo que tener objetivos no esté
bien. Por supuesto, las metas, son un motor, siempre que te causen legíticamente ilusión y estén
de acuerdo a tus valores, estén a tu alcance sin comprometer tu salud, y las hagas únicamente por tí mism@, y muy especialmente, porque disfrutes del camino. Digo que ojito
con sólo poner tu bienestar en su consecución. Ojito creerte que eres cierto rol, ojito con caer en las garras de los egos (tan fácil), de escuchar halagos externos (los que te dicen, "eres un crack"), y de esta y otra "medallas".
Tienes que poder estar bien el día que estas PARADO, sin hacer nada. Y para eso, a veces tienes que ponerte "patas arriba": Porque todo pasa, y todo es efímero.
Yo, hace unos años, también decía, "El Yoga no es para mí"; intentaba sentarme a meditar, y me encontraba con palpitaciones, con mucha incomodidad, incluso con dolor significativo de espalda en los paravertebrales... tras mi 3er año consecutivo de práctica continuada, de paciencia, puedo decir que es otra gran ayuda para la vida "moderna"; no son las posturitas en sí (que sería, otra vez, poner tu valía en otro símbolo externo), es el proceso mental que tienes que afrontar para ir llegando a otros estados mentales y también físicos, es buscar la calma en la tempestad de la vida "moderna".Cada cosa hay que resolverla en su sitio, no tapar, ni desplazar. Igual que no vas al podólogo para tratar una muela (vas al dentista, con suerte), ni vas al dentista a tratar un dolor lumbar (aunque bueno, a veces la boca es origen de infecciones que efectivamente repercuten en tu Sistema Musculo-esquelético), NO desplaces a tus aficiones, agujeros o temas sin resolver que puedas tener en tu vida. Busca la ayuda (que por suerte hoy tenemos mucha a nuestro alcance) pertinente a cada situación.
Porque no eres sólo (en mi caso) triatleta, ingeniera, esposa o amiga:
De nuevo, porque todo eso se terminará, y también porque siempre sale el sol, pero hay que salir a buscarlo, sobre todo, DENTRO de tí!
Madre mía...identificada con cada palabra, espacios, puntos y comas. Gracias por el post, y además por compartirlo de manera pública. Lo guardaré en mi bookmarks ;)
ResponderEliminarQué duro es des-indentificarse...lo bueno es que por lo menos, en mi caso, creo saber el origen, falta lo más difícil..las soluciones. Ya hablaremos.
Querida, Tania, ya sabes que te tengo muuuuy presente. Caminamos juntas, y claro que hablaremos, como siempre, de la vida, para seguir poquito a poco mejorando. Más duro es darse una y otra vez con la misma "piedra", de necios
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