jueves, 5 de octubre de 2023

Ego y Ensoñaciones en alemán. 70.3 Zell-am-See (Austria)

Siento la necesidad (egoísta) de escribir esto a modo de mi memoria, a pesar de que estoy trabajando en los últimos meses el entrenamiento de sentir más el momento presente, y no caer en las trampas del pasado y/o futuro.

24 semanas separan estas 2 fechas:  

  • 13 de Marzo de 2023, diagnosticada (otra vez) de fractura por stress en metatarso pie izquierdo. 3 meses sin correr
  • 3 Septiembre de 2023, triatlón de media distancia (1.9km - 90km - 21 km)

Si echáis cuentas, son apenas 3 meses de entrenamiento de carrera, empezando (casi) de la casilla de salida, y sin hacer ningún entrenamiento más allá de z2, yendo con sumo cuidado de evitar entrenar con demasiada fatiga, y sin tocar nada de intensidad.

No quiero aburrir con el lento proceso, tras una lesión (más), de volver muy, muy, muy poquito a poco (de hecho empezando por 30 segundos) de empezar a trotar. Ni con la maraña de pensamientos donde todo tu foco mental se conecta a la zona de la lesión para auto-interrogarme: ¿duele? ¿o es molestia? Esa fina barrera que a veces tan complicado es de distinguir.

Realmente, comienzo a correr algo más (hablo de sesiones de 45'), a principios de julio, tocando a finales de Agosto un par de sesiones de 1h30'. Las pocas transiciones (bici+carrera), disociadas, para restarle fatiga: es decir, bici por la mañana, y dejar la carrera a por la tarde (si, finales de Agosto, en la playa, mientras el personal está en la playa y/o tomando cervezas), llegando a 1h de carrera.

Días entre medias (a mediados de julio) de sentir cierto dolor (o es molestia?) en uno u otro pie, que automáticamente desencadenan (voy a inventar un nuevo "eje", el eje pie-cerebro, ahora que tanto se habla de los ejes intestino-cerebro, intestino-piel, etc) el pensamiento: "Oh, no, estará amenazando de volverse a romper"? Aplico, el nada, nada fácil, Dejar Ir (ver mi anterior entrada Desidentifícate) intentando reconducir mi diálogo interno a: Bueno, pues si vuelve a romperse, siempre puedo hacer sólo la natación y bici, el paisaje aún así lo merecerá).

Ha sido un verano de descubrir los entrenos probablemente más "duros" que haya hecho nunca, en plan autoconocimiento, hasta unas 4h de bici, pero manteniendo unas zonas de vatios durante períodos (hasta 1 h en Sweet Spot) que antes jamás había hecho. Aprendiendo un poquito más de zonas metabólicas, entrenando con algo más de conciencia la hidratación, nutrición de HC, y de sales minerales (especialmente cantidades de sodio). Algunos días, no salían los números: probablemente fueron los días que más he aprendido, de nuevo a Dejar Ir, a dejar la frustración y a entender que el cuerpo (y la mente, la mente y el cuerpo, no son 2 cosas separadas) hay días que no va.

Llega la semana de viajar destino a Zell-am-See en los Alpes austríacos. Road movie, en coche desde Torrevieja, con 2 noches de escala en Figueres (Girona) y Zurich. Si cruzar Francia representa paisajes de campos de maíz y viñedos, cruzar Suíza significa paisajes verdes infinitos, alternando lagos y montañas. 

Y por fin, Austria termina en hipérbole de disfrute para las pestañas: sentimos que todo es como una gran maqueta confeccionada exquisitamente, en la que imaginamos a Pedro y Heidi y Niebla dejándose rodar por las frondosas praderas.


 

El pueblito (unos 8000 habitantes), es de total ensueño, acogedor, limpio, brillante.












El lago Zell, un auténtico espectáculo. El día previo, se despierta absolutamente despejado, con un azul intenso en el cielo, que contrasta con la gama de preciosos verdes que lo inundan todo.

Pruebo la bici, paro a escudriñarlo todo, pruebo unos escasos metros de natación para sentir la temperatura del agua y troto apenas 2Km también para tomar las referencias de orientación en lo que será el circuito de carrera, que prácticamente discurre en su 80% bordeando el lago (a excepción de los viruetos que hace para pasar por el casco histórico del centro del pueblito).

Sábado: cena temprana, pero tampoco hay que matarse a madrugar, porque la salida comienza a las 11:00 la élite, para mí (GGEE) 11:15. Una hora de LUJO para poder tomar el desayuno con calma, e incluso ir caminando (unos 2.2 km) desde el apartamento a la salida. 

El día de competición amanece bastante más nublado, pero no hay pronóstico de lluvia. Temperatura perfectísima para montar en bici por los paisajes MÁS BONITOS que hice nunca en un triatlón (quería pararme a sacar fotos todo el rato) e idónea para afrontar la carrera a pie (21Km) sin penar de calor. La verdad es que la suerte me ha acompañado a lo grande, en esta época del año (de hecho, hace una semana, estaban con casi lluvias torrenciales), lo normal es que haga uno 10 grados menos, y pueda caer un buena chupa de agua.

Llegar al Campo de fútbol donde han dormido las bicis, para llevar a cabo todo el ritual habitual: colocar los bidones en la bici, repasar la presión de las ruedas (tenía un poco de "susto" con la trasera, porque ayer amaneció desinflada; el dichoso líquido para cubiertas tubeless, quizá se ha colado en el obús, por lo que siento cierto temor a no poder hincharla; por suerte, en el puesto de mecánica de la zona de transición, me lo solucionan). Caliento un ratito con gomas, enfundarme el neopreno, y me voy a "tocar" (porque calentar no hay mucho margen) el agua.


Reconozco haber "fantaseado" (porque objetivamente sé que en el segmendo de carrera vengo justita, justita, muy lejos de mis mejores ritmos) con la idea de ¿Y qué sucede si me clasificase (esto siempre depende del que resto de mujeres en mi GGEE estén en mejor o peor estado) para Taupo (Nueva Zelanda) 2024? Juan Carlos me dice: "ni de coña un viaje tan lejos otra vez" ja ja. Bueno, no hay mucho peligro, pienso. Estar hoy aquí, de nuevo, ya es un absoluto regalo, incluso si no acabara la carrera, ya he disfrutado de un entorno espectacular (Stunning, como anuncian en el "marketing" de la prueba).

Me dirijo a la salida, y me coloco en una zona bastante más adelantada de lo que me correspondería por tiempo (para nadar sobre 35'), no quiero esperar tanto rato al rolling-start. Ya me pasarán luego.



Juan Carlos ha venido después  a ver la salida, es una suerte infinita tenerle de compañero en estas (mis) locuras, y sentir lo que disfruta al verme disfrutar.

La natación transcurre con normalidad: siempre busco mi sitio (sin ir a pies), alejada de la línea de boyas, para minimizar recibir golpes. Sobre el metro 1400, se sube mi gemelo izquierdo (esto es lo que habitualmente me pasa, ja ja); las primeras veces sentía un medio-pánico; ya no es así; paro unos segundos, y sé que se pasará; al volver a nadar, amago en el gemelo derecho; ya estoy entrenada en esta mini-batalla, sé que siempre termino saliendo, así que cantando mi mantra mental, van avanzando los últimos metros finales de agua, hacia cruzar el arco que marca la T1.

Transición larga, rumbo a montar en la cabra y experimentar en persona cómo será ese puerto de 18 km que subiremos hacia la mitad del recorrido en bici. De hecho, tanto yo como mi entrenador, dudábamos si la cabra sería buena opción. Mucha gente participa con bici de ruta normal. Ya no hay otra, para delante. Es el segmente que mejor he entrenado este verano, y nada puede salir mal en este entorno.

Desde el principio, al final del recorrido en bici, quisiera parame todo el rato a fotografiarlo todo (si no fuera, porque no se puede llevar dispositivos electrónicos durante la competición....): un discurrir entre estaciones de ski, bosques y campos de una completa gama de verdes, cascadas laterales; incluso los 18km de puerto (con un punto de pendiente máxima 14%, media de 6-8%) se me pasan "volando", comprobando cómo adelanto a muchos participantes en la subida (sí, los cuádriceps me van picando notablemente), manteniendo bastante bien (incluso pelín por encima en algunos segmentos) las medias de vatios, y el Intensity Factor. 

Hoy, he decidido dejar atrás mi táctica habitual (reservona en bici, para acometer la carrera algo más fresca), y apretar todo lo que pueda (sin volverme loca, claro) pedaleando; total, mi ritmo de carrera va a ser tirando a bajito, no tengo que guardarme tantas piernas. En los últimos 10km del recorrido en bici, veo cómo me pasa, la paso, me vuelve a pasar, otra compañera de mi GGEE (en los dorsales, viene indicado);me auto-digo: hoy NO me voy a dejar pasar amiga, y aprieto. 

Llego un poco antes a la T2 que esta triatleta (francesa), pero el tiempo de transición nos iguala, dando la casualidad de que comenzamos la primera zancada de carrera justo a la vez. Aquí es donde se desencadena mi (moderado) ego, y mi diálogo es: bueno, vamos a ver qué sucede si voy "de la manita" de esta mujer. Hay un pequeño contratiempo, desde el primer metro de correr, siento mis vastos internos bastante colapsados, con dolor; veo en  mi GPS un ritmo de 5'-5'10" min/km. Mi pauta para hoy, siguiendo la receta propuesta por mi entrenador tendría que ser de menos a mas: 5Km a 5:45, 5km a 5:40, 5Km a 5:35 para intentar terminar a 5:30.

Voy a probar jugar, y ver qué sucede. De corazón me noto bien, sin embargo los cuádriceps no dejan de doler. Sobre el kilómetro 2, empiezo a hablar con la "rival" (en inglés); me cuenta que es su primer half, le contesto: "Pues has elegido un sitio requete-espectacular" para debutar, mientras el Lago nos acompaña a la derecha; me cuenta que viene de hacer maratones, y de salir de lesiones; me suena, la lucha con lesiones; en marzo yo estaba con un dedo fracturado, pero aquí estamos, compañera, disfrutando hoy de esta maravilla. Me dice que su marido también ha venido a acompañarla, y en uno de los tramos comprobamos que está gritándole animándola, desde una bici en lo alto de la carretera que tenemos a nuestro lado izquierdo. Unos tramos le saco una ligera ventaja, en los avituallamientos (camino, para no mojarme demasiado con la hidratación, y el beber en vaso) me pasa, y así un número repetido de veces. Cada vez que pasamos a otr@s triatletas que van caminando (aún en la primera vuelta estamos), les animo (también mi tónica habitual): "Come on, keep going" "my friend, you can do it and will do it" y lo que se me va ocurriendo en inglés. Los gritos de ánimo en alemán son "Super" y "Hop-Hop-Hop" (vamos, el aúpa vasco)

Pasamos por el centro del pueblo, recodos de 90 y 180º, alguna zona adoquinada, la gente animando, pero buff, mis cuádriceps no sé si van a aguantar; pero los americanos dicen que Fake it until you make it, y paso sonriendo al lado de Juan Carlos


Comienzo la segunda vuelta pensando, venga, sólo son 10.5 km más. El dolor en mis cuádriceps es cada vez mayor, siento que se van a contracturar y no sé si podré volver a "arrancar". Me aplico mi "Keep going", sólo caminando en los avituallamientos, e intentando cambiar mi foco mental hacia el agradecimiento, volver a animar a todos aquell@s que aún penando, voy pasando, vuelvo a encontrarme con mi "amiga la francesa", que me dice: eres la auténtica motivadora de la carrera; el contesto, amiga mía, voy con unos calambres y dolor de cuádriceps que aúpa, así que intento distraerme. Voy viendo como me va sacando cada vez más terreno. Momento de Dejar Ir. Sobre el kilómetro 18, tengo que caminar unos metros, ufff, volver a arrancar a "medio-trotar" se complica. Quedan sólo y aún 3 kms. Dónde queda ya aquel ritmo de 5'30", ja ja, estamos yendo totalmente a la inversa, en regresivo. Es lo de menos, ya a "las malas" llegaré caminando los últimos 2 kms. De nuevo, entro en las cuestecitas, recovecos, giros del centro histórico: zona de adoquines, esta vez ya no tengo que coger otra pulserita (ya llevo las 2 demostrando 2 vueltas completadas); en esta, el giro es hacia la alfombra negra y roja, esa guinda final que vuelve a ensalzar los egos. El animar de la gente, palmada de niñ@s a los lados, gritos, no veo a Juan Carlos, pero sí el arco final. Esta vez no me queda para mi "salto" de entrada a meta, pero sí para mi grito de Conseguido.

 


Me dan mi medalla. Apenas puedo caminar a recoger mi bolsa de ropa para cambiarme y volver al apartamento, según doy el primer paso adentro, ambos cuádriceps se contracturan a tope. Un show hasta ducharse...

Y colorín, colorado, esta vez he penado de lo lindo en mi segmento habitualmente más fuerte, la carrera a pie, agachando las orejas, y a la vez, una vez más feliz (pero con los pies en la tierra) con mi medalla Finisher. Ni siquiera me acerco a la ceremonia de entrega de slots (puesto 8 de 21), no vaya a ser que ....

Una vez más, la reflexión de siempre: Todo llega y todo termina.

Ahora comienzan 7 días por delante de un maravilloso tour por Viena, Salzburgo, Insbruck y finalmente unas horas en Niza; añadimos que he podido practicar un poquito de mi olvidado alemán, y que las gentes austríacas son acogedoras y amables;  el resultado es la MEJOR semana del año, y un viajazo en coche que ha superado con creces, nuestras expectativas. 10 días en los que hemos desconectado la mente como su hubiera sido 1 mes :-).

Los créditos especiales, siempre a los mismos:

- Mi entrenador Carlos Rodríguez López @ccafydcarlosrl, por guiarme en el proceso, y tener la valentía de decirme cosas que remueven.

- Mi santo esposo

- Las magníficas, siempre apoyando

- Mis padres (ya se han acostumbrado a las pequeñas locuras de su hija)








 

 


1 comentario:

  1. Enhorabuena Yoli! 👏🏾💪🏾 otro half para tu palmarés!! ´Por cierto, qué sitio más chulo y bonito 🤩🤩 si en las fotos se ve precioso, estar allí debió ser lo más!!Wauu! tú sí que sabes escoger sitios jeje! Imagino la cara de JC con lo de Nueva Zelanda jajaja. Ese proceso dejar ir y diálogo interno...puff y a la vez...y entendernos qué complicado...! pero como bien dices, todo llega y todo termina 🎇

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