Mi 10ª San Silvestre Vallecana, terminar el año con una de las cosas que más me gusta, correr. No es más que una carrera más - me escribió mi compañera kenita ceutí Chus, un par de días antes; pero ninguna carrera es una carrera más, como ningún día es simplemente un día más si uno así lo desea.La temporada (año) pasada, no creía poderme clasificar (<45') para la edición "internacional", cuando ya partició mi buena compañera y cada día mejor corredora Chus Román. Lo que uno piensa, se convierte en cierta realidad (se llama profecía autocumplida en psicología, o teoría de las creencias limitantes vs creencias potenciadoras en coaching).
Si te dices a tí mismo que no puedes, estás en lo cierto; si te dices que puedes, también estarás en lo cierto. Con la GRAN diferencia en la 2ª opción, de que normalmente tendrás que ponerte manos a la obra, con un plan de acción.
La acción viene antecedida de que un día, asalta una chispita dentro de la cabecita, una vocecita que te dice "y por qué no...".
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| Con Mauro, en la B-SS |
Dentro de la temporata triatlética (porque no coinciden los estados de forma "finos" precisamente en invierno), no estoy en el momento de hincharme a series. O sea, que puedo afirmar que NO he seguido el plan de accción más adecuado a la consecución de este objetivo.
Sin embargo, un ingrediente fundamental en cualquier receta, es no auto-sabotearse: no limitarse a priori; así que al menos, yo iba a intentarlo.
La cosa no pintaba mal cuando el 9 de Noviembre, hago MMP en la Behobia-SS (20Km = 1h 37', 3 minutos menos que mi marca del año anterior, y sin estrujarme al 100%).
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| Tras la meta en Canillejas (cara de felicidad pura) |
Así, llega la última semana del año, con la ilusión especial de "Mola, voy a ponerme en la salida de la Internacional, con los corredores élite y pros"; por otro lado la duda de "Uff, ¿seré capaz de llegar a meta por debajo de 45' (con esos 2 km de cuestas finales por Vallecas)?.
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| Con Chus, salida de la Internacional |
Después de comer (sin ganas), me siento lo que viene siendo aplatanada, de eso que te apetece sofá y manta (tengo un poco de escalofríos) toda la tarde.
Voy acompañada de Chus hacia la salida; nos bajamos en Nuevos Ministerios del tren, y subimos trotando hacia el Bernabeu, ya totalmente de noche, cuando los 40.000 corredores de la popular ya han terminado.
Es una sensación nueva llegar a la esquina del Benabeu sin tener que acceder cual piojos en costura por las calles aledañas. Calentamos un poco por el Paseo de la Habana, con otros pocas decenas de corredores. En esta versión de la carrera, participan como máximo 1000 corredores.
Veo a alguna chica también calentando, y me fijo en cómo son: Uff, tienen pinta de correr bastante, y he utilizado durante la semana la desdramatización de "espero no llegar la última a meta".
Quedan 10 minutos para la salida y pasamos al cajón. Llega Kiko, y nos hacemos otra foto rápida con él. Kiko pasa hacia posiciones más adelantadas. No estoy nerviosa, sí con el deseo de que quiesiera llegar a meta en 44'59'', y la gran duda de poder conseguirlo. Pistoletazo de salida, alla vamoooooooooooos, subiendo los primeros metros de Concha Espina.
Mi Garmin está programado para intentar robar la ventaja suficiente en los 8 primeros kilómetros como papa terminar los 2 últimos km en torno a 5'10'' min/km.
Corro una SSV casi en solitario; tan diferente a la popular, pero a la vez tan semejante...
No voy mirando el tiempo del crono; sí echando vistazos a la velocidad.
Pasamos la primera zona de Serrano totalmente a oscuras. Antes del kilómetro 2, veo a Acosta, corriendo con Isabel del Barrio (onmytrainingshoes). Le saludo, pensando, ojalá yo pudiera seguirlos, y así aprovechar una liebre. No me quedo tan atrás, pero sí atrás: primero un par de metros, luego 3-5m, luego 10, etc. No importa, no quiero petar por intentar seguir otro ritmo (sí, muy probable peco siempre de reservona); no conozco el final de la carrera (puesto que no es igual que la popular).
Sigo sin querer ser exclava del crono; a cambio, me focalizo en devolver la gratitud al público que anima en las calles de Madrid, con el gesto de mi pulgar en alto a su paso, y mantener la mejor sonrisa que puedo. Hasta Atocha, no hay mucha densidad de público, no obstante. Pero es comenzar la Avenida Ciudad de Barcelona (sobre el km 6) y se convierte en alucinante. Me veo corriendo dentro de un pasillo tupido de público, como cuando ves el tour desde casa. La leche!. La gente vitorea mi nombre (lo llevo escrito en la camiseta), y los típicos "Ánimo campeona", "Ya no queda nada" y todas esas fórmulas que yo también he utilizado animando decenas de veces.
Cruzo por dejabo del puente de la M-30, se acabó la bajada, entramos en el momento de la verdad, Avenida de la Albufera. Sí, las cuestas y el contínuo callejeo de curvas dentro de Vallecas, es duro, muy duro (no imaginaba que tanto; pensé que las sesiones de fuerza al 15% de la cinta, me ayudarían un poquito más). Recuerdo que Chus me dijo, "Verás el cuestón de antes de llegar al estadio, es para ponerse a 4 patas". Reconozco que ahí no pude devolver las sonrisas a todos los que estaban en el público, aguantando el frío para decirme "Ya está hecho".
He ido mucho trayecto, con otra chica triatleta, de los Marlins; en una de las cuestas antes del km 9 veo que se queda atrás y le digo "Venga, que y estamos" (haciéndole el gesto de que se pegue a mi lado), pero se queda definitivamente rezagada.
Última curva a la derecha , luego otra la izquierda, y por fin veo la puerta del estadio (que desde hace 3-4 minutos pensé que no aparecería nunca).
Yo no puedo verlos a ellos entre la gente, pero ellos me están viendo seguro. Adelanto a un chico que está entrando a la pata coja por la alfombra negra (pienso, eso es voluntad de terminar sí o sí).
En el sprint final, sólo saco fuerzas para apretar moderadamente unso 50 m.
Antes de la salida, escribí que no importaba tanto el cómo y en cuánto tiempo llegar a meta, sino el camino que me ha traido aquí. Y no voy a hipocritamente negar que obviamente me hubiera gustado llegar más rápido (y de paso tener garantizado puesto para el año que viene); pero mi valía no está en un número de segundos.
Ha sido toda una experiencia!
¿Cómo saber si ese pensamiento que tuve desde la mañana de "Hoy no me encuentro muy católica" me programó para no llegar por debajo de 45 min?
Nada más pasada la meta, me detengo para quitarme el chip, y empiezo a temblar sin parar. Creo que es una hipotermia; incluso después de ponerme ropa seca (que mi santo esposo me ha guardado), sigo con la tiritona. No me toméis en consideración la cara de pared que se me quedó al final. Vuelvo a casa para la cena, con 38º. Hoy tomo las uvas de un modo diferente, con un paracetamol y una manzanilla. Mañana comienza un año nuevo, nuesvos retos, nuevos recorridos y una vieja lucha: combatir el autosabotaje y seguir buscando mi paz.
| Con Chus, y mi cara de pared/tiritona |
Nos vemos nadando, pedaleando, corriendo o "sólo" sintiendo #mindfulness #sepuede #movimiento es vida. Sólo pido salud para poder seguir disfrutando de una de las cosas que mayores satisfacciones aporta a mi vida: el deporte y compartir.
Mi siguiente entrada en el blog: mi proyecto de triatleta solidaria por el Chad!



A seguir creciendo para ser más GRANDE mi amiga Yolanda!
ResponderEliminarMauro, los que estáis alrededor, sois una buena parte de hacerme ser más grande. GRACIAS!
EliminarEnhorabuena YolandaG. Espero que en el 2015 sigas consiguiendo tus sueños.
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