Han organizado otro duatlón popular, para meternos más el gusanillo en el cuerpo. Esta vez me he apuntado a la distancia sprint, en este caso (tampoco es la distancia oficial) 4Km de carrera, 15 km en bici (por primera vez participo con mi bici de carretera) y de postre, otros 2 Km de carrera.
La mañana amanece super lluviosa, y me voy solita en coche hacia el evento. No tendré a nadie animando en el público esta vez. He cambiado la serie que me correspondía para empezar antes, a las 9:45, ya que salimos de viaje hacia el Mediterráneo después.
Primer pensamiento conduciendo, aproximadamente sobre las 8 a.m: Qué necesidad tengo yo de mojarme a estas horas.
Aparco en la zona de restaurantes, y saco la bici del coche: no para de llover... me bajo hacia la zona de boxers tímidamente montada en ella. Paso el control (esta vez no piden ni el DNI), e inauguro la fila de mi serie (aún es demasiado temprano y creo que soy la primera que cuelga la bici). Aún me queda hora y cuarto para mi salida. Sigue lloviendo. Me voy al Urogallo y pienso qué me puedo tomar (he desayunado bien en casa antes) que no me pueda perjudicar; un café ni hablar; elijo un colacao calentito, a ver si ayuda para pasar la humedad.
Paso a ver la salida de la primera serie del día, todo está encharcadísimo.Aunque no apetece nada, habrá que ir quitándose la ropa de abrigo (estamos a 8º C), colocar todo en el boxer y calentar un poquillo. Como esta vez no tengo público, le pido al chico del puesto de al lado que me tire la fotillo de rigor (y luego él hace ídem).
Vamos hacia la salida, donde coincido con 2 chicas con las que he entrenado los 2 anteriores fines de semana en Trimad. Apenas somos mujeres... es que a quién se le ocurre, con el día que hace...
Pistoletazo de salida, a por el primer tramo de carrera. Las chicas de Trimad tiran delante... no quiero intentar seguirlas, que me conozco, y hay que reservar. Lo que más me molesta es que es por terreno de tierra, hoy convertido en barro, estupendo para ir algo más tensa de lo normal por el miedo a resbalar, y cargando abductores. Me voy encontrando con buenas sensaciones, pero claro, no estoy tampoco de paseo.
Llega la primera transición, a por mi jaca. Se nota que no entreno nunca las transiciones, y tardo una eternidad: ponte casco, cambio de zapatillas, guantes... voy pasando por la alfombra (esta es azul, no roja como la de Hollywood) a trotecillo moderado, que las zapas de tri no me permiten correr más, y compruebo lo divertido que es ir pisando como en una piscina, máxime que estas zapas están abiertas por abajo. Monto encima, y tardo unos buenos segundos en poder enganchar las calas en los pedales, puesto que todo está mojadísimo. Ahora cuidadín, que el suelo está super mojado, y estas ruedas son lisas. Subimos por el mismo camino que toman en la Copa del Mundo de Triatlón, por detrás de las pistas de tenis. Cómo se nota la diferencia de desarrollo de la bici de carretera comparada con las MTB (que son la mayoría de los/las que participan). Aunque voy bastante comedida, consigo pasar a un buen número de los que en la carrera a pie se anticiparon.
Subida a Garabitas, y luego la bajada con más miedo que vergüenza; estos frenos no son los de disco a los que estoy acostumbrada en mi MTB. A por la segunda vuelta del circuito en bici, y cada vez jarrea con más fuerza. Incluso llevando gafas y visera en el casco, el agua se me mete en los ojos, y paso unos momentos de apuro pensando que se me perdía una lentilla. Venga, a subir Garabitas por segunda vez. Me fijo en el único tramo de mi cuerpo que va descubierto, desde rodilla al maillot, y veo que está de un color rosado subido. Que friiiiiiiiiiio, las manos bajo los guantes van acorchadillas. Sabía que llevaba al menos otras 3 chicas por delante, y adelanto a 2 de ellas en este trayecto.
En la bajada, esta vez voy un poquito más suelta, pensando ya en la 2ª transición y pensando también que tras una semana algo complicada emocionalmente, si soy capaz de estar sufriendo bajo la lluvia en una como ésta, debiera ser capaz de sobra de luchar con mis fantasmas internos.
El reloj lleva marcada alrededor de 1hora transcurrida. Última transición: tardo un montón en poder quitarme el casco porque no puedo articular bien los dedos adormecidor por la lluvia y el frío. Cambio de zapatillas de nuevo, y como sólo son 2 km y ha amainado levemente, dejo también el chubasquero en el boxer.
Empiezo a rodar suave, que ya conozco la sensación de esta transición de bici a carrera, en la que las piernas se sienten como palos. Veo ligeramente por delante de mí a la 3ª chica, que lleva consejero al lado a bici: Venga, que váis fenomenal, aguantando esa zancada, respirando, muy bien. Esta vez sí que intento no descolgarme de ella, a pesar de que me saca al menos 15 años de juventud. Estamos en los últimos 200m antes del arco de llegada, y mi mente piensa en apretar, esprintar y luchar por ese 3er puesto. Sin embargo, el barro no me lo permite, y me quedo a media zancada escasa, con la miel en los labios de haber hecho podio en esta serie: 1h 16' 06''. Yo que pensaba que me iría sobre la 1h 30', así que contentísima por haberlo logrado en un día en el que además el tiempo ha acompañado tan poco.4ª mujer de mi serie, y 16 (de 86) en la clasificación femenina general. Está más que claro que tengo que hacer algo para mejorar las transiciones! Aquí apunto los parciales:
4K T1 15 Km 2K
| 0:19:37 | 0:03:04 | 0:43:03 | 0:10:21 |
Deportivamente doy la enhorabuena a las 3 primeras chicas, y me recojo esta vez rápidamente de vuelta a casa, que me muero por una ducha calentita y me esperan 480 km de carretera hacia Levante.


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