Conocí a Macarena hace 3 años, en mi primer rodaje de más de 10km habiendo quedando en la Casa de Campo con Pradito; ella estaba preparándose para una carrera llamada Vig-Bay, Media Maratón Gran Bahía, que transcurre desde Vigo hasta Bayona. Entonces me picó el gusanillo de participar en dicha carrera (recorrido).El pasado fin de semana (25 marzo) se ha hecho realidad. Hacia Vigo nos subimos 2 parejas: este año la nueva media maratón de Aranjuez ha causado sensación entre las chicas, y como se celebró tan sólo una semana antes, a la Vig-Bay hemos llevado una representación muy reducidita (pero de calidad): Maca y yo misma. Lástima que Lale no ha podido acompañarnos debido a su rotura de húmero, y a la que le brindo especialmente el día.
Tras unas jo
rnadas gastronómicas de lo más sabrosas y una compañía de lo más agradable, nos disponemos a afrontar la aventura. Este trimestre (desde mi fiasco Aranjuez) he reducido los entrenos de carrera a máximo 3 por semana, y he sido un poco más constante con la bici (mi nueva jaquilla de carretera), la natación y el gimnasio. Objetivo para esta media maratón (huyendo de las cuestas de Madrid) bajar de 1h 50 min, recordando que mi anterior mejor marca fue el marzo pasado con la catastrófica organización de la media Lisboa= 1h 54' 55''.Siguiendo los consejos de uno de mis entrenadores (Sera), me programo en el Garmin e
l plan para la carrera: hasta el km 6, entorno a un ritmo de 5'20''/km; desde km 6 al 16, entre 5'05''-5'15''/km, y supuestamente desde el km 16 en adelante a darlo todo: entre 4'55''-5'05''/km. Esto sigue la siempre buena máxima de "de menos a más".El domingo (tras el cambio al horario de verano y un poco de paranoia nocturna por si no suenan los despertadores con la hora ajustada) amanece nubladillo y sólo con un 50% de humedad.
Eso me hace cambiar de opinión respecto a la camiseta a vestir, y cambiar tirantes por manga corta (a ver si la próxima vez soy un poquito menos conservadora, porque al final hubiera agradecido los tirantes).
Llegamos a la salid
a con tiempo suficiente para que Maca deje su bolsa en el ropero (que a ella le gusta ser independiente), y realizamos nuestros ejercicios de movilidad articular, y un pequeño calentamiento de 10min de trotecillo, aquello de romper a sudar antes de la salida. Ya se masca el ambientillo de la salida.Durante este rato, oigo una voz que me llama: es Ana, una de las chicas que vinieron al viaje de la Carrera de la Mujer de París, que también ha venido a correr en Vigo.
Los primeros 4 km del recorrido se hacen pasando un par de vueltas por un circuito al ladito de la playa de Samil (Vigo), para que salgan al final los 21 km. Voy mirando a los lados, a ver si entre el público encuentro a JC que se ha quedado a ver la salida, pero no le veo ...
Mi Garmin me va indicando que voy por encima del ritmo marcado, y me encuentro bien aunque intento regular y bajar un pelín el ritmo, por aquello de guardar balas para después.
En el km 6 nos toca subir una cuestita de unos 150m en curva, y definitivamente noto que el trabajo de fuerza del otoño-invierno ha surtido un buen efecto. La carrera es prácticamente llana, aunque esto tampoco es tan plano como Amsterdam. Entre el km 7 y 8 enfrento la subida más fuerte del recorrido, de unos 600m e intento seguir positiva: aunque aquí baje un poquito el ritmo voy por delante de la planificación, y nuestra querida y a la vez odiada cuesta del Angel Caído también ha entrenado.
En esta carrera, la participación femenina es bastante baja, oí que en torno al 10%. Así que me paso el recorrido rodeada de hombres, y fijándome en como máximo las 8-10 mujeres que voy encontrando en mi camino. Intento seguir a alguna de referencia: en especial una chiquilla de un club de León que viste colores muy parecidos a los Canguros.
Paso el km 10 en unos 52': esto sigue yendo bien! Intento alejar de mi cabeza las molestias de las ampollas que llevo 3 semanas sufriendo en mi pie derecho, e incluso pruebo a jugar con diferentes tipos de pisada para ver cuál molesta menos.
Es la primera vez que me echo al bolsillo del pantalón un par de orejones, ya que en Amsterdam me sentí algo flojilla de fuerzas desde el km 12. Así que justamente en el 12,5 me tomo un orejón muy despacito: que dulce se me hace! Enseguida llega el habituallamiento del km 15, y agradezco el agua especialmente más que en las anteriores. Voy controlando mejor esto de beber en carrera, y consigo hacerlo prácticamente sin disminuir el ritmo, pese a ir sorteando el suelo plagado de botellas y tapones.
Aún no he mencionado que es un gustazo correr mientras huelo el Atlántico, y aunque la carrera no transcurre todo el trayecto con vistas al mar, los kilómetros en los que sí lo hace,
Llega el km 16, donde supuestamente tengo que empezar a darlo todo. Sin embargo, no soy una corredora de larga distancia, y noto el cansancio; echo el cálculo de tiempos y creo que me puedo permitir el lujo de seguir un poquito más conservadora de lo que el Garmin me va dictando, que es "Mas Rápido".
Recuerdo la advertencia de que los últimos 5 km se hacen bastante durillos, ya que desde playa América comienza el entrante de la Bahía de Ramallosa en la que casi se ve la meta, pero donde las piernas tienen aún que recorrer dichos últimos 5 km.
Sigo detrás de la chiquita del club de León, que parece ir acompañada de liebre masculina, y entre el km 17 y 18 decido dejarla tirar delante, y seguir reservando. He hecho toda la carrera muy bien, y no puedo permitirme el lujo de por apretar un pelín más de la cuenta, me de una pájara con tan poquito por delante.
Tan poquito y a la vez aún tanto. Recuerdo que en Amsterdam, desde el km 18 se me hizo un sufrir. Pero aquí estamos ya, ahora con un poquito más de público (que hay que ver lo sosos que son estos gallegos para animar) que en el resto del recorrido.
No me he dado ni cuenta de cuándo las nubes han dejado paso a un espléndido sol. Sólo voy pensando en la cuenta atrás, y de nuevo que por mis cuentas llegaré en menos de 1h 50'. Paso el km 19, por fín llega el 20, pero aún no veo la meta, que está justamente al ladito del precioso Parador de Bayona. Mi GPS indica que faltan unos 800 m, ahora sí que sí!
Veo el arco naranja de Meta, y comienzo un sutil (ya las fuerzas no dan para más) sprint en el que por primera vez no tengo ni idea a qué pulsaciones llego, puesto que desde la salida, hoy mi HR decidió que no funcionaba bien (y fuí toda la carrerita viendo pulsaciones por debajo de 110, jaja, es una buena forma de no rayarse por latidos de más...).
POR FIN PISO LA
1h 48' 42'' (el crono oficial de tiempo corrido marca 1' 49' 01'), que re-instaura mi mejor marca en Media Maratón.
No hay manera de salir en la foto finish sin cara de sufrimiento!
Ya pasada la meta, a mi alrededor me encuentro chiquillas padeciendo vómitos por el sobre esfuerzo. Me mantengo templada y estoy más feliz que una perdiz, sintiendo ese tan especial hormigueo de traspasar la llegada.
Al detenerme, mis piernas sienten los inevitables síntomas de agatorramiento, y agachars
e para quitar los chips tiene también su aquel.Veo a JC al otro lado de la reja, y esta foto es el mejor resumen de la satisfacción por el Objetivo Conseguido y con creces: he reducido mi anterior marca en más de 6'15'', oleeeeeeeeeee!
Estoy deseosa por compartir con mi entrenador Pablo que esta vez su plan sí ha funcionado (incluso haciendo menos km).
El mediodía está espectacular, un sol radiante, el ambiente lleno de gente feliz por haber pasado la meta, estoy que me lo bebo todo en un pis pas (agua, aquarius ...). Nos vamos hacia la llegada para ver entrar a Macarena: la jabata, pese a haber estado lesionada hasta febrero (usease, sólo 1 mes de entreno seguido) llega en 2h 14 min y lo mejor de todo, dice que sin sufrir especialmente.
Nos espera una sabrosa comida en Playa América (os recomiendo el Restaurante Punto e Coma), pero antes nos envalentonamos de nuevo y aprovechamos el entrante del mar, que el agua fría del mar dicen que viene muy bien para la recuperación.

La carrera larga de la primera mitad del 2012 está pasada con notable alto, incluso sobresaliente.
Ahora puedo dedicarme a distancias más cortas (5/10km), a conseguir algo más de velocidad y a algún duatlón-triatlón. Y lo más importante de todo: coger el toro por los cuernos y seguir practicando ese pensamiento positivo que tantísimo me cuesta.
Enhorabuena guapa. Ya vés, a veces menos es más. ¿Que te cuesta el pensamiento positivo? pues te lo trabajas muy bien y, lo que es magnífico, lo sabes transmitir.
ResponderEliminarBesos